Presentado en 1949, el V8 de 331 pulgadas cúbicas marcó un antes y un después para Cadillac. Aunque sus primeras versiones eran modestas en potencia, fue el motor que consolidó a la marca como referente técnico.
Con válvulas a la cabeza y menor peso que su antecesor, llegó a 270 caballos en su versión más potente de 1955. Fue eficiente, confiable y revolucionario para su época, al punto de convertirse hoy en una verdadera pieza de colección.
Introducido en 1956, el 365 fue una evolución directa del 331. Aumentó el diámetro de los cilindros y permitió a Cadillac seguir creciendo en potencia durante la segunda mitad de los años 50.
En su versión Eldorado alcanzó los 335 caballos, una cifra enorme para un auto de lujo de la época. Aunque tuvo una vida corta, fue clave en la escalera evolutiva de los grandes V8 de la marca.
El 390 tuvo dos etapas bien diferenciadas. La primera, a fines de los años 50, fue una simple evolución del 365, pero con más recorrido del cigüeñal y mayor potencia.
La segunda versión, lanzada en los años 60, fue un motor completamente nuevo, más liviano y compacto. Aunque bajó ligeramente la potencia, sentó las bases para los enormes motores que Cadillac desarrollaría poco después.
A fines de los años 60, Cadillac presentó el 472, el motor más grande del mercado en ese momento para autos de pasajeros. Su tamaño era descomunal y su torque simplemente monstruoso.
Con 375 caballos y más de 525 lb-pie de torque, estaba pensado para mover sin esfuerzo los enormes sedanes de la marca. Fue un motor totalmente nuevo y abrió la puerta al V8 más grande de Cadillac.
En 1970 llegó el famoso 500 pulgadas cúbicas, un V8 de 8,2 litros que hizo historia. Fue el primer motor de Cadillac en superar oficialmente los 400 caballos de fuerza.
Usado casi exclusivamente en el Eldorado, combinaba potencia con un torque absurdo. Las normas de emisiones frenaron su evolución, pero sigue siendo uno de los V8 más codiciados por preparadores y coleccionistas.
En los años 90, Cadillac volvió a la carga con el Northstar. Este V8 moderno, de doble árbol de levas y alta tecnología, se usó en una amplia variedad de modelos.
Su versión más extrema, montada en los XLR-V y STS-V, alcanzó los 469 caballos. Fue el motor que devolvió a Cadillac a la conversación de alto rendimiento tras décadas enfocada solo en lujo.
Con el CTS-V, Cadillac entró de lleno en la era de los muscle sedanes modernos. El V8 LSA sobrealimentado entregaba hasta 580 caballos y un torque brutal.
Exclusivo del CTS-V durante varios años, combinaba prestaciones de superdeportivo con comodidad de sedán de lujo. Fue un claro guiño al pasado más agresivo de la marca.
El LT4 es el V8 más potente que Cadillac haya montado de fábrica. Con 650 caballos y 650 lb-pie de torque, convirtió al CTS-V en uno de los autos más rápidos de su segmento.
Sigue siendo un motor vigente, utilizado también por Chevrolet, y representa el punto máximo del V8 moderno dentro de Cadillac: brutal, refinado y extremadamente efectivo.
Relacionadas
Fotos: Porsche Macan diesel
Aquí algunas imágenes del Porsche Macan diesel que pudimos...