El Monteverdi Hai es uno de los automóviles más raros de la historia. Diseñado por Peter Monteverdi, utilizaba un enorme motor Chrysler Hemi V8 de 7.0 litros capaz de desarrollar alrededor de 450 CV. Su combinación de lujo, prestaciones y exclusividad era impresionante para la época, pero los problemas de calidad impidieron que el proyecto prosperara. Solo se fabricaron dos unidades.
El Argyll GT nació con el objetivo de convertirse en un superdeportivo británico capaz de alcanzar los 320 km/h. Sin embargo, la crisis del petróleo y los continuos retrasos en el desarrollo terminaron afectando al proyecto. Cuando los primeros coches estuvieron listos para entregarse, el interés del público había desaparecido y el modelo nunca consiguió despegar comercialmente.
Pocos coches han sido tan extravagantes como el Panther Six. Equipado con seis ruedas y un gigantesco motor Cadillac V8 biturbo de 8,2 litros, prometía prestaciones extraordinarias y una velocidad máxima cercana a los 320 km/h. Solo se construyeron dos ejemplares y, aunque se convirtió en un icono visual de finales de los años setenta, nunca pasó de ser una curiosidad extremadamente exclusiva.
Cuando el Dome Zero debutó en el Salón de Ginebra de 1978, dejó al público completamente sorprendido. Su diseño futurista rivalizaba con el del Lamborghini Countach, pero la compañía nunca logró completar los costosos procesos de homologación necesarios para comercializarlo en Japón. A pesar de su modesta potencia de 145 CV, su estética sigue siendo espectacular décadas después.
El Aston Martin Bulldog fue concebido para convertirse en el coche de producción más rápido del mundo. Diseñado por William Towns, incorporaba puertas de apertura tipo ala de gaviota y un motor V8 biturbo de 700 CV. Aston Martin planeaba fabricar hasta 25 unidades, pero un cambio de propietarios canceló el programa. Finalmente, solo se construyó un ejemplar que todavía existe y aparece ocasionalmente en eventos clásicos.
El espectacular Wolfrace Sonic nunca estuvo destinado a la producción en serie. Concebido como una herramienta promocional para Wolfrace Wheels, utilizaba una configuración de seis ruedas y dos motores Rover V8. Su construcción costó una fortuna para la época y generó una enorme repercusión mediática antes de desaparecer durante décadas hasta reaparecer en estado de abandono.
Presentado en el Salón de Frankfurt de 1983, el Kodiak F1 aspiraba a competir con los mejores deportivos del planeta. Su motor Chevrolet V8 de 5,4 litros desarrollaba 320 CV y sus creadores aseguraban que podía mantener velocidades cercanas a los 275 km/h durante largos periodos. Sin embargo, el proyecto nunca pasó de una producción extremadamente limitada.
El Isdera Imperator nació a partir del espectacular prototipo Mercedes CW311. Su creador, Eberhard Schulz, decidió producirlo bajo su propia marca utilizando motores Mercedes-Benz V8 de hasta 390 CV. Entre 1984 y 1993 se fabricaron apenas 30 unidades, convirtiéndolo en uno de los superdeportivos alemanes más exclusivos y desconocidos de todos los tiempos.