El Chevrolet Equinox aparece entre los SUV con peor historial de fiabilidad según los datos de propietarios recopilados por Consumer Reports. Entre las principales quejas figuran problemas con el ordenador de la transmisión, fugas de líquidos que pueden obligar a desmontar la caja de cambios y fallos del módulo de control de la carrocería que reaparecen incluso después de haber sido reparados.
Estos sistemas controlan funciones esenciales como los cambios de marcha, el cierre o la iluminación. Por eso, antes de comprar un Equinox usado conviene solicitar el historial de mantenimiento de la transmisión y realizar una diagnosis electrónica para comprobar si existen códigos de avería almacenados.
El GMC Acadia acumula quejas relacionadas con la transmisión y con fugas que pueden requerir extraer la caja de cambios para solucionar el problema. A estos fallos se suman problemas en los frenos y diferentes componentes electrónicos, lo que lo convierte en una opción poco recomendable dentro de los SUV medianos de tres filas.
Una simple fuga puede transformarse así en una reparación con una importante carga de mano de obra. En una unidad usada es recomendable revisar cuidadosamente los bajos, buscar restos de líquido y comprobar el funcionamiento de los frenos durante la prueba dinámica.
El Volkswagen Taos destaca negativamente entre los SUV subcompactos analizados por Consumer Reports debido a sus problemas relacionados con el motor. Y cuando el fallo afecta directamente al propulsor, el coste potencial puede ser muy superior al de reparar sensores, elementos interiores o problemas del sistema multimedia.
Su tamaño compacto y su precio relativamente contenido no eliminan ese riesgo. Al buscar una unidad usada, resulta especialmente importante comprobar la garantía restante, revisar cualquier intervención anterior sobre el motor y conocer con detalle el historial de mantenimiento.
El Genesis GV80 combina un posicionamiento premium con problemas reportados en numerosos sistemas. Los propietarios han señalado incidencias relacionadas con el diferencial, la bomba de combustible y la inyección, el climatizador, la dirección, la suspensión y diferentes componentes eléctricos.
La variedad de sistemas afectados es especialmente relevante porque cualquier avería en un SUV de lujo puede implicar costes de reparación elevados. Por ello, quien valore un GV80 usado debería aprovechar al máximo la garantía oficial, conservar todas las facturas y prestar especial atención a cualquier defecto que vuelva a aparecer después de una reparación.
El Land Rover Discovery de 2017 acumula reportes especialmente preocupantes, entre ellos pérdidas repentinas de potencia, calados del motor, un selector de marchas que puede quedarse bloqueado y daños eléctricos provocados por la entrada de agua.
La pérdida de potencia es uno de los problemas más serios, especialmente si aparece durante la circulación. Los daños eléctricos derivados de la humedad también pueden ser difíciles de detectar inicialmente. En una unidad usada conviene comprobar el estado de las alfombras, probar varias veces el selector y realizar una diagnosis completa antes de comprar.
El Ford Explorer de 2016 registró más de 2.300 quejas ante la NHTSA y 14 llamadas a revisión, incluyendo problemas relacionados con fugas internas de la bomba de agua y elementos del revestimiento de los pilares que pueden desprenderse.
Una bomba de agua con una fuga interna puede provocar que el refrigerante termine en zonas donde no debería estar y convertir una avería aparentemente pequeña en un problema mucho más costoso para el motor. En el mercado de segunda mano es fundamental comprobar el historial por VIN y confirmar que todas las campañas de revisión hayan sido realizadas.
El BMW X5 de 2011 acumula 15 llamadas a revisión, pero lo que más llama la atención es el coste potencial de sus reparaciones. Un caso documentado llegó aproximadamente a 7.000 dólares, una cifra que ilustra hasta dónde puede llegar la factura de un SUV premium cuando aparecen varias averías.
Ese importe corresponde a un caso concreto y no representa el coste medio de reparación de todas las unidades. Aun así, demuestra el riesgo económico asociado a un X5 antiguo. Antes de comprarlo conviene comprobar el VIN, revisar las campañas pendientes y realizar una inspección independiente especializada en BMW.
El Hyundai Santa Fe de 2013 acumuló más de 600 quejas, tres llamadas a revisión y una demanda colectiva relacionada con problemas de consumo de aceite, fallos del motor y el deterioro del acoplamiento de la dirección.
En este caso, tanto el propulsor como el sistema de dirección pueden plantear problemas importantes para la seguridad y para el bolsillo. Quien busque una unidad usada debería comprobar el nivel y el historial de aceite, preguntar por las campañas de revisión realizadas y prestar atención a cualquier holgura o comportamiento extraño de la dirección durante la prueba.
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