Los BMW Serie 7, Serie 5 y Serie 8 fueron modelos con precios muy elevados cuando llegaron al mercado, especialmente las versiones más equipadas y los exclusivos V12 del Serie 8. Sin embargo, la fuerte depreciación permite encontrar hoy unidades de los años 2000 y principios de la década de 2010 por cifras similares a las de un turismo generalista. Con un buen historial de mantenimiento, siguen ofreciendo tecnología, confort y el refinamiento característico de BMW.
El Jaguar I-Pace debutó como uno de los primeros SUV eléctricos premium con un precio superior a los 70.000 dólares. Su excelente comportamiento dinámico y su diseño llamativo no evitaron una rápida depreciación debido a la evolución de la tecnología eléctrica. Actualmente puede adquirirse por una pequeña parte de su precio original, convirtiéndose en una alternativa muy interesante para quienes buscan un eléctrico diferente.
Los Audi A2, A7, Q7, S6 y A8 compartieron un mismo destino: elevados precios de lanzamiento y una importante pérdida de valor con el paso de los años. Desde el innovador A2 con carrocería de aluminio hasta el lujoso A8 o el deportivo S6, todos ofrecen calidad, confort y tecnología por importes muy inferiores a los que costaban nuevos, aunque requieren un mantenimiento especializado.
El Maserati Ghibli llegó con un precio elevado impulsado por el prestigio del emblema del tridente y su diseño italiano. Hoy, muchas unidades usadas cuestan lo mismo que una berlina generalista bien equipada. Su motor V6 biturbo, el sonido del escape y un interior de gran calidad permiten disfrutar de un auténtico Maserati sin asumir el enorme desembolso que exigía cuando era nuevo.
El Vauxhall Corsa Electric tuvo un precio de lanzamiento elevado para tratarse de un utilitario eléctrico. La depreciación ha cambiado completamente el panorama y ahora representa una de las opciones más asequibles para acceder a un coche eléctrico moderno, con bajos costes de uso, conducción silenciosa y un mantenimiento reducido.
Cuando apareció en 1999, el BMW X5 superaba fácilmente los 50.000 dólares con algunos extras. En la actualidad, las primeras generaciones pueden encontrarse por menos de 10.000 dólares. Su excelente comportamiento, su confort y el prestigio de la marca siguen siendo argumentos de peso, aunque conviene reservar presupuesto para posibles reparaciones.
El Maserati Levante superaba los 75.000 dólares cuando salió al mercado y competía directamente con modelos como el Porsche Cayenne. Su depreciación ha sido muy acusada, permitiendo adquirir unidades recientes por menos de 30.000 dólares. Su diseño italiano, el potente motor V6 y su exclusividad lo convierten en una compra muy atractiva para quienes acepten unos costes de mantenimiento superiores a la media.
El Infiniti QX80 nunca consiguió el mismo prestigio que sus rivales europeos o japoneses más conocidos, lo que provocó una rápida caída de su valor. Hoy es posible encontrar unidades por menos de la mitad de su precio inicial. Su motor V8, el amplio habitáculo de tres filas y un elevado nivel de equipamiento hacen que sea una de las mejores compras entre los SUV de lujo usados.
El DS 9 llegó con un precio propio de las grandes berlinas premium, pero la escasa notoriedad de la marca limitó su éxito comercial. Esa fuerte depreciación beneficia ahora a los compradores de ocasión, que pueden acceder a un interior refinado, un gran nivel de confort y un diseño muy elegante por una cantidad muy inferior a la que costaba cuando era nuevo.
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