Considerado el primer muscle car de la historia, el Pontiac GTO inició la era de los grandes motores V8 en coches relativamente accesibles. Su lanzamiento desató la “guerra de potencia” entre fabricantes estadounidenses.
El GT350 llevó al Mustang a otro nivel con preparación de competición. Su V8 de 271 CV (y hasta 306 CV en versión GT350R) lo convirtió en una máquina de alto rendimiento reconocida por sus icónicas franjas Le Mans.
El Buick Skylark Gran Sport fue la entrada de Buick al mundo muscle. Con 325 CV, ofrecía aceleraciones contundentes y un enfoque más refinado dentro del segmento.
El Mustang GT de 1968, asociado a Steve McQueen, es una de las versiones más legendarias del modelo. Uno de los ejemplares usados en cine alcanzó cifras récord en subastas.
El GT500KR (“King of the Road”) representaba la cúspide del Mustang en su época. Con motor 428 Cobra Jet y producción limitada, es hoy uno de los más codiciados por coleccionistas.
El Road Runner Hemi combinaba potencia extrema con una estrategia de marketing única inspirada en el famoso personaje animado. Su motor HEMI lo convertía en uno de los más rápidos de su tiempo.
El Hemi Superbird destacó por su diseño radical y aerodinámico, pensado para NASCAR. Su enorme alerón trasero y su frontal alargado lo convierten en uno de los muscle cars más llamativos jamás creados.
Relacionadas
Toyota Sequoia 2026: El SUV más grande con más lujo y un...
Toyota lanza la nueva Sequoia 2026 con un aumento de precio y mejoras en...