Con su motor bóxer biturbo de 3.8 litros y 641 CV, Porsche busca comprobar cómo responde esta bestia en superficies con muy baja adherencia, donde la potencia puede ser un desafío.
El modelo incorpora gomas específicas para nieve y hielo, fundamentales para mejorar la tracción. La clave está en lograr equilibrio entre agarre y control en condiciones extremas.
El AWD del 911 Turbo Cabriolet distribuye la potencia en milisegundos a las cuatro ruedas, algo esencial para mantener estabilidad en caminos resbaladizos.
La enorme potencia puede jugar en contra sobre nieve, por lo que Porsche ajusta la entrega de par para hacerla más progresiva y controlable en este tipo de superficies.
Las pruebas se realizan en entornos extremos, con hielo, pendientes pronunciadas y curvas cerradas, simulando los peores escenarios posibles.
La marca somete sus autos a condiciones límite en todo el mundo, desde desiertos hasta zonas árticas, asegurando rendimiento constante en cualquier clima.
El techo retráctil también es evaluado en frío extremo, garantizando funcionamiento y resistencia incluso bajo nieve intensa.
Se optimiza la rigidez estructural para mejorar el comportamiento dinámico y la estabilidad en superficies irregulares.
Uno de los sistemas clave: ajusta automáticamente el comportamiento del auto para evitar pérdidas de control en condiciones de baja adherencia.
Relacionadas
Consejos: qué hacer y qué NO hacer si te detiene la...
Lo principal es seguir las órdenes y tener un trato respetuoso.