Durante la prueba, el Jeep Grand Wagoneer transportó seis adultos, un niño de ocho años y un completo equipaje sin que el motor mostrara síntomas de fatiga. Las incorporaciones a la autopista fueron ágiles, los adelantamientos se realizaron con total seguridad y las aceleraciones siempre estuvieron acompañadas de una respuesta inmediata. El seis cilindros demostró que no necesita una versión más potente para mover con soltura un SUV de este tamaño.
Sobre el papel, sustituir un V8 atmosférico de 6,4 litros por un seis cilindros de 3,0 litros parecía un paso atrás. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario. Además de ofrecer más par motor, el Hurricane logra un consumo homologado de 17 mpg en ciudad, 23 mpg en carretera y 19 mpg en ciclo combinado, cifras muy competitivas para un SUV de grandes dimensiones con tracción total. Jeep ha conseguido mejorar la eficiencia sin sacrificar prestaciones.
El HEMI V8 seguirá siendo recordado por su carácter y su inconfundible sonido, pero el nuevo Hurricane de seis cilindros representa una solución mucho más lógica para el Grand Wagoneer actual. Ofrece más par, una mejor eficiencia, un funcionamiento refinado y una respuesta impecable incluso en condiciones de máxima carga, además de simplificar la producción para Stellantis. Tras una prueba exigente, queda claro que Jeep no solo ha sustituido al V8: ha encontrado un motor más adecuado para las necesidades de un gran SUV de lujo.
El nuevo motor Hurricane 3.0 biturbo de seis cilindros en línea desarrolla 420 CV y 636 Nm de par, frente a los 471 CV y 617 Nm del anterior HEMI V8 de 6,4 litros. Aunque pierde 51 CV, gana 19 Nm de par, una cifra que se traduce en una respuesta más contundente al arrancar, adelantar o afrontar pendientes con el SUV completamente cargado. El sonido del V8 sigue siendo insustituible, pero en prestaciones reales el seis cilindros no supone un paso atrás.
Con una capacidad de carga útil de 1.490 libras (676 kg), el Grand Wagoneer circuló muy cerca de su límite autorizado entre pasajeros y equipaje. Aun así, el motor Hurricane nunca transmitió sensación de esfuerzo, manteniendo un funcionamiento suave y una entrega constante de potencia. Este comportamiento demuestra que Jeep ha dimensionado correctamente su nuevo propulsor para afrontar las situaciones más exigentes del uso familiar.
Uno de los mejores escenarios para comprobar la capacidad de un motor es la conducción en zonas montañosas. En los cambios de elevación del estado de Nueva York, el Hurricane mantuvo la velocidad con total naturalidad, evitando reducciones constantes de marcha. Sus 636 Nm disponibles desde 3.500 rpm, junto con la respuesta de los dos turbocompresores, permitieron superar las pendientes sin retrasos en la aceleración ni pérdidas de rendimiento.
El funcionamiento del cambio automático de ocho relaciones fue otro de los grandes protagonistas. Motor y transmisión trabajan con una sincronización ejemplar, seleccionando siempre la marcha adecuada sin tirones ni vacilaciones. En una conducción tranquila los cambios pasan completamente desapercibidos, mientras que al exigir potencia la respuesta resulta rápida y precisa, mejorando la sensación general de refinamiento del SUV.
Equipado con el paquete Heavy-Duty Trailer Tow, el Jeep Grand Wagoneer puede remolcar hasta 10.000 libras (4.536 kg). Este equipamiento incorpora diferencial trasero electrónico, relación final específica, controlador de frenos para remolque y numerosas asistencias adicionales. Aunque durante la prueba no se utilizó un remolque, el excelente comportamiento del Hurricane con el vehículo completamente cargado demuestra que sigue siendo un motor preparado para las tareas más exigentes.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...