Los elevados precios del combustible están acelerando el cambio de preferencias entre los conductores chinos. Cada vez más compradores se decantan por vehículos eléctricos de batería y modelos de autonomía extendida, reduciendo el atractivo de las alternativas tradicionales. Para Toyota, este movimiento supone un desafío especialmente importante porque la marca ha construido durante años una parte de su ventaja competitiva en China alrededor de la tecnología híbrida. Ahora, el mercado está avanzando hacia soluciones electrificadas diferentes.
El avance de los llamados vehículos de nueva energía refleja hasta qué punto está cambiando el mercado chino. Estas tecnologías alcanzaron una cuota récord del 65,1 %, una cifra que evidencia el creciente interés de los consumidores por vehículos eléctricos y otras alternativas electrificadas. El dato supone una presión adicional para fabricantes tradicionales como Toyota, especialmente en un mercado donde los fabricantes chinos están desarrollando rápidamente nuevos modelos y tecnologías.
La tecnología híbrida, que durante mucho tiempo fue uno de los principales argumentos de Toyota en China, está perdiendo parte de su atractivo. El crecimiento de los vehículos de nueva energía está reduciendo la ventaja que los híbridos ofrecían frente a otras alternativas de electrificación. Esto obliga a Toyota a replantear su estrategia y acelerar el desarrollo de vehículos eléctricos si quiere responder a las nuevas preferencias de los compradores chinos, cada vez más interesados en propuestas eléctricas y de autonomía extendida.
La presión sobre Toyota ya se refleja directamente en sus resultados comerciales. Las ventas de la compañía en China descendieron un 24 %, una caída significativa que pone de manifiesto la dificultad de mantener el mismo ritmo en un mercado que está cambiando rápidamente. El descenso coincide con una transformación de los hábitos de compra y con una competencia cada vez mayor por parte de fabricantes nacionales especializados en vehículos eléctricos y otras tecnologías de nueva energía.
Toyota también ha respondido a la caída de la demanda ajustando su producción. La compañía redujo un 32,7 % la fabricación en China, una decisión orientada a evitar un exceso de unidades que pueda perjudicar los valores residuales de sus vehículos. Reducir la producción permite adaptar mejor la oferta a la demanda real y limitar la presión sobre los precios en un mercado donde las ventas están evolucionando rápidamente. Es un movimiento defensivo mientras Toyota prepara una nueva estrategia para China.
El cambio más significativo llegará con un nuevo SUV eléctrico de Lexus, que Toyota tiene previsto fabricar en su planta de Shanghái en 2027. Lo más llamativo es que China será el primer mercado de producción, antes incluso que Japón, rompiendo con la estrategia tradicional de la compañía de lanzar inicialmente sus nuevos modelos en su país de origen. La decisión refleja la importancia que Toyota concede al mercado chino y la necesidad de desarrollar productos específicamente adaptados a su rápida transición hacia la electrificación.
El futuro Lexus eléctrico incorporará además tecnología de fabricación avanzada como el gigacasting, un proceso que permite producir grandes secciones estructurales en menos piezas. El objetivo es simplificar el montaje, mejorar la eficiencia de producción y contribuir a reducir costes. Toyota pretende utilizar esta tecnología para acelerar la fabricación del SUV eléctrico y alcanzar decenas de miles de unidades hacia 2028, en un momento en el que Lexus necesita ganar competitividad frente a los fabricantes eléctricos chinos.