La clausura de las marca es tan abrupta que en este mismo momento no funciona ni siquiera su página oficial. La firma que preparaba los superdeportivos de Porsche empezó a funcionar en 1981 en la localidad de Leonberg, a 20 kilómetros de la fábrica de Porsche en Stuttgart.
Esta no es la primera vez que Gemballa se ve en aprietos de este tipo, pues recién empezaba la década de los noventa se vio obligada a suspender los pagos. Sin embargo, pudo salir avante mediante algunos préstamos. Pero en este momento, sin quién autorice o respalde las deudas, la situación es insostenible.
En el 2009, los ingresos por ventas que obtuvo Gemballa fueron de 9 millones de euros (casi 13 millones de dólares), una cifra realmente alejada de lo que se vendía en su mejor época. Y es que después de todo algunas de sus preparaciones costaban hasta 450 mil dólares sin contar el carro. Esta caída no sólo se derivó de la crisis financiera de los últimos años, sino de algunos problemas con exportaciones e impuestos (sus potentes motores no eran precisamente amigables con el medio ambiente).
Como último salvavidas, se intentaron vender numerosas acciones de la compañía; pero de nuevo, la misteriosa desaparición en Sudáfrica de Uwe Gemballa no motivó a ningún inversionista a poner su dinero en la casa tunera. Gemballa empezó su liquidación oficial en los últimos días de abril.
Sin embargo, esta bancarrota está envuelta en misterio. Ni las autoridades de Sudáfrica ni de Alemania han logrado dar con su paradero, ni hay peticiones en caso de un secuestro. Otro elemento es que Uwe había abierto una nueva compañía de nombre similar a nombre de su madre, semanas antes de su viaje a Sudáfrica. Lo único cierto es que esa magnífica casa de preparaciones no va más.