La nueva crisis de “affordability” en USA: por qué los latinos están quedando fuera del mercado de ...

Una de las consecuencias de la tremenda subida de precios que provocó la Pandemia es que los ...
20/01/2026

Jose Carlos De Mier - @GPSmediaexperts

Una de las consecuencias de la tremenda subida de precios que provocó la Pandemia es que los precios suben pero difícilmente bajan. Las irresponsables políticas de la administración Republicana tampoco ayudan. En Detroit el acceso a autos económicos, que la mayoría de los americanos puedan pagar, fue uno de los temas estrella en los pasillos y en las conferencias.

OPINION

Durante más de una década, la industria automotriz en Estados Unidos se acostumbró a una realidad peligrosa: subir precios parecía no tener consecuencias en las cifras de ventas. SUVs más grandes, pickups más caras, versiones “fully loaded” como norma y pagos mensuales cada vez más altos.
Pero 2025 dejó una lección clara para Detroit: cuando el auto nuevo deja de ser accesible, el mercado se rompe, por primera vez el precio promedio de los autos nuevos en USA superó los 50 mil dólares.

Hoy, con pagos mensuales que rozan los 800 dólares y precios promedio que ya superan los 50,000 dólares, la pregunta ya no es si hay demanda, sino quién puede pagarla. Y en ese escenario, los latinos en Estados Unidos están entre los más afectados. Muchos ya se han dado cuenta que entre el dicho y el hecho hay un gran trecho, una cosa es el discurso de campaña y otra la realidad, los precios no dejan de subir y la crisis de los hogares está impactando en la industria.

El mercado habló: lo que sí se vende es lo barato

Mientras Ford y General Motors acumulaban pérdidas cercanas a los 27 mil millones de dólares por su apuesta a eléctricos de gama alta, dos modelos marcaron récords históricos de ventas: el Chevrolet Trax y la Ford Maverick. Ambos tienen algo en común: están entre los vehículos nuevos más accesibles del mercado estadounidense, además de equipar motorizaciones económicas.

Jim Farley, CEO de Ford, lo reconoció abiertamente en el Auto Show de Detroit: los clientes están pidiendo más versiones accesibles. El mensaje es claro: no es que el consumidor no quiera comprar autos nuevos, es que no puede pagarlos.

El golpe es mayor para los latinos

Para los hogares latinos, la crisis de accesibilidad se siente con mayor intensidad por factores estructurales bien conocidos: ingresos promedio más bajos, mayor dependencia del financiamiento, historiales crediticios más cortos y un uso del auto como herramienta de trabajo, no como lujo.

Hoy se requieren alrededor de 36 semanas de ingreso medio para comprar un auto nuevo promedio en Estados Unidos. Eso significa que millones de familias latinas están quedando directamente fuera del mercado, no por falta de interés, sino porque las matemáticas simplemente no cuadran.

Como lo resume Cox Automotive, el mercado de autos nuevos se convirtió, por pura matemática, en un mercado de bienes de lujo.

Pickups, SUVs y el error de apostar solo a lo caro

El aumento de precios no es accidental. Está impulsado principalmente por SUVs medianas y grandes, así como pickups full size, los segmentos más rentables pero también los más caros.

En los últimos años, varias marcas abandonaron opciones históricamente accesibles. Ford salió del mercado de sedanes en Estados Unidos. Ram eliminó la Ram Classic, que funcionaba como una alternativa más económica a sus pickups más nuevas. Hoy, esas decisiones empiezan a pasar factura.

Las medidas proteccionistas lejos de ayudar hacen perder competitividad a la industria que tarde o temprano tiene que competir, en su casa o fuera de ella. Y el volumen no lo es todo pero si es muy importante.

¿Vuelve el auto accesible? Señales de cambio en Detroit

La presión ya llegó tanto a los consejos directivos como a Washington. Las automotrices están replanteando su estrategia, no por convicción ideológica, sino por necesidad.

Ford planea lanzar una pickup eléctrica alrededor de los 30,000 dólares, aproximadamente la mitad de lo que costaba la F-150 Lightning. Stellantis ha adelantado que prepara más productos por debajo de los 40,000 dólares e incluso cerca de los 30,000. También vuelve a abrirse la conversación sobre un posible regreso de los sedanes Ford al mercado estadounidense.

La clave ya no está solo en quitar equipamiento, sino en algo más profundo: diseñar vehículos que sean más baratos de producir desde el inicio para poder trasladar ese ahorro al consumidor.

Regulación, política y precios: un cóctel complicado

La affordability no depende únicamente de las marcas. Influyen las regulaciones de emisiones, los incentivos fiscales, los aranceles, los costos laborales y las políticas industriales. La eliminación del crédito fiscal de 7,500 dólares para vehículos eléctricos es un ejemplo claro de cómo las decisiones políticas impactan directamente el precio final.

Para el comprador latino, todo esto se traduce en algo muy concreto: más costos estructurales significan autos más caros y pagos mensuales más difíciles de asumir.

El problema no es el deseo, es la exclusión

Los concesionarios ya lo están viendo en el piso de ventas. Los clientes que ya no compran autos nuevos no están esperando mejores tiempos; están directamente excluidos del sistema.

Esto tiene consecuencias claras: mayor dependencia del mercado de autos usados, vehículos más antiguos en circulación, mayores costos de mantenimiento y menor acceso a tecnologías modernas de seguridad y eficiencia.

La industria automotriz estadounidense enfrenta una verdad incómoda: no se puede sostener un mercado saludable vendiendo únicamente autos caros.

Para los latinos en Estados Unidos, el automóvil no es un lujo aspiracional; es movilidad, trabajo y progreso. Si las marcas no vuelven a ofrecer vehículos realmente accesibles, tanto en precio total como en pago mensual, el mercado podrá seguir creciendo en volumen, pero seguirá dejando a millones de compradores fuera.

La buena noticia es que Detroit empieza a escuchar.
La mala es que llegó tarde.

La affordability ya no es un tema de marketing. Es el eje central del futuro del automóvil ( y de la sociedad en general) en Estados Unidos.

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