El mercado automovilístico estadounidense está viviendo una transformación sin precedentes. Lo que hace apenas unos años era una opción accesible para millones de familias, hoy se ha convertido en un auténtico lujo. Según datos de Edmunds, solo el 4,7% de los vehículos nuevos vendidos en 2025 costaron 25.000 dólares o menos, una caída drástica frente al casi 21% registrado en 2019. Mientras tanto, los modelos de más de 80.000 dólares continúan ganando terreno y consolidan una nueva realidad para los consumidores.
La reducción de opciones económicas es evidente. En 2017 existían 36 modelos nuevos disponibles por menos de 25.000 dólares, pero en 2025 esa cifra se redujo a apenas cinco vehículos. Este cambio responde a una estrategia clara de los fabricantes, que han priorizado SUV, camionetas y modelos premium con mayores márgenes de beneficio. Además, la pandemia aceleró una tendencia que ya estaba en marcha, modificando para siempre el equilibrio del mercado.
Los datos muestran que los hogares con ingresos superiores a 150.000 dólares anuales representan actualmente el 43% de las compras de vehículos nuevos en Estados Unidos, frente al 30% que registraban en 2019. En contraste, las familias con ingresos inferiores a 75.000 dólares han reducido significativamente su participación. Esta situación refleja una economía cada vez más desigual, donde los fabricantes orientan su oferta hacia quienes tienen mayor capacidad adquisitiva.
Las políticas comerciales y los costes de producción también han contribuido al problema. Muchos de los vehículos más asequibles se fabrican fuera de Estados Unidos y generan menores beneficios para las marcas, lo que ha reducido todavía más el interés de los fabricantes por mantener este tipo de modelos en sus catálogos. Como resultado, los vehículos de más de 70.000 dólares han multiplicado por más de tres su cuota de mercado en apenas seis años.
Para quienes aún aspiran a comprar un coche nuevo, la financiación se ha convertido en una herramienta imprescindible. El importe medio financiado alcanzó un récord de 43.899 dólares durante el primer trimestre del año, mientras que los préstamos a 84 meses o más también marcaron máximos históricos. La combinación de precios elevados y créditos más largos demuestra que los coches nuevos de bajo coste están prácticamente extinguidos en Estados Unidos, transformando el automóvil en un bien cada vez más exclusivo.