La industria del automóvil estadounidense está dando un giro inesperado en su carrera hacia la electrificación. Ante el temor de muchos conductores a quedarse sin batería lejos de un cargador, varios fabricantes están recuperando una solución que combina lo mejor de dos mundos: un vehículo eléctrico con un motor de gasolina que funciona como generador. Hyundai, Ford y Stellantis se encuentran entre las marcas que preparan modelos EREV, una tecnología que podría cobrar especial importancia en grandes SUV y pick-up.
A diferencia de un híbrido enchufable convencional, diseñado principalmente alrededor de un motor de combustión, un EREV funciona fundamentalmente como un coche eléctrico. El motor eléctrico mueve las ruedas y el propulsor de gasolina actúa como generador para producir electricidad cuando la batería necesita energía, sin estar conectado mecánicamente a las ruedas. Esta configuración permite conservar la respuesta inmediata propia de un eléctrico y, al mismo tiempo, disponer de gasolina como respaldo cuando no existe un cargador cerca. Además, puede reducir las necesidades de batería frente a un eléctrico puro y prescindir de elementos como una transmisión convencional.
La tecnología ya tiene importantes proyectos sobre la mesa. Stellantis prevé introducirla en Estados Unidos con el Jeep Grand Wagoneer, seguido por la pick-up Ram 1500 REV, cuya configuración con una gran batería y un V6 de gasolina promete hasta unos 1.110 kilómetros de autonomía. Hyundai también ha anunciado un Santa Fe EREV para 2027 con aproximadamente 965 kilómetros de autonomía, mientras que Genesis prepara una propuesta similar y Ford planea recuperar su F-150 Lightning bajo una configuración de autonomía extendida.
Una de las grandes diferencias respecto a los antiguos híbridos enchufables será la autonomía eléctrica. Mientras modelos como el Subaru Crosstrek PHEV o el Jeep Wrangler 4xe ofrecían alrededor de 27 y 32 kilómetros eléctricos respectivamente, los nuevos EREV podrían superar los 160 kilómetros sin utilizar gasolina. Para muchos conductores, esto significaría realizar buena parte de los desplazamientos diarios utilizando únicamente electricidad y reservar el generador para viajes largos o situaciones en las que encontrar un cargador resulte complicado.
El concepto resulta especialmente interesante en las pick-up y SUV de gran tamaño. El remolque puede multiplicar el consumo energético de un vehículo eléctrico, reduciendo considerablemente su autonomía y haciendo que las paradas de carga sean más frecuentes. Con un generador de gasolina capaz de mantener cargada la batería, los fabricantes consideran que un EREV podría ofrecer una mayor tranquilidad durante viajes largos y trabajos de remolque. Es una de las razones por las que esta tecnología ha ganado popularidad en China y ahora empieza a llamar la atención de los fabricantes estadounidenses.
Sin embargo, el éxito comercial está lejos de estar garantizado. La mayor complejidad técnica y el posible precio elevado pueden convertirse en obstáculos importantes para una tecnología que intenta convencer precisamente a consumidores que todavía tienen dudas sobre los eléctricos. Los híbridos enchufables nunca han alcanzado una cuota especialmente elevada en Estados Unidos y algunos propietarios ni siquiera aprovechaban regularmente su capacidad de carga. El reto para los fabricantes será explicar de forma sencilla qué diferencia a un EREV de un híbrido tradicional y por qué merece la pena pagar más por él.
El regreso de esta fórmula también demuestra cómo está cambiando la estrategia de la industria después de varios años de fuertes inversiones en vehículos eléctricos puros. Los EREV pretenden funcionar como un punto intermedio entre el eléctrico y el coche de combustión, eliminando buena parte de la ansiedad por la autonomía sin renunciar a una conducción eléctrica. Queda por comprobar si los compradores estarán dispuestos a asumir su coste adicional, pero fabricantes como Hyundai, Ford y Stellantis parecen convencidos de que el motor de gasolina todavía puede tener un papel inesperado en la nueva era eléctrica.