Mercedes-Benz acaba de reforzar una de las tecnologías que puede cambiar el futuro del coche eléctrico. La compañía alemana y ProLogium han firmado un acuerdo de pruebas para evaluar sus nuevas baterías de estado sólido Gen4, una tecnología que emplea un electrolito inorgánico no inflamable y que busca combinar mayor densidad energética, seguridad, capacidad de carga rápida y una fabricación escalable. El acuerdo amplía una colaboración que comenzó hace casi una década y permitirá a Mercedes analizar las nuevas celdas en condiciones eléctricas, térmicas y de seguridad antes de determinar su posible utilización en futuros vehículos.
El movimiento con ProLogium no parte de cero. Mercedes-Benz ya trabaja desde 2021 con Factorial Energy, especialista estadounidense en baterías de estado sólido, y en 2025 puso en carretera un EQS experimental equipado con celdas de litio-metal. Durante una prueba real, este prototipo recorrió 1.205 kilómetros con una sola carga, desde Stuttgart hasta Malmö, y todavía conservaba una autonomía estimada de 137 kilómetros. Mercedes asegura que el sistema permitió aumentar un 25% la energía utilizable manteniendo unas dimensiones y un peso comparables a los de la batería convencional del EQS.
La tecnología de ProLogium sigue una vía diferente, pero persigue objetivos similares. Sus nuevas celdas Gen4 utilizan un electrolito inorgánico no inflamable y un separador cerámico, mientras la compañía asegura que su arquitectura está diseñada para ofrecer alta densidad energética, elevada potencia y carga rápida. Además, ProLogium prepara una gigafactoría en Dunkerque, Francia, con una capacidad futura de hasta 44 GWh, un movimiento especialmente importante para crear producción de baterías de nueva generación dentro de Europa.
Uno de los aspectos más llamativos del programa de Mercedes es la participación de Mercedes-AMG High Performance Powertrains (HPP), el centro tecnológico del grupo en Brixworth especializado en tecnologías de Fórmula 1. Los ingenieros de HPP participaron en el desarrollo del sistema de batería de estado sólido utilizado en el EQS experimental, demostrando cómo conocimientos procedentes de la competición pueden trasladarse al desarrollo de vehículos de carretera. La arquitectura también incorpora soluciones específicas para controlar los cambios de volumen de las celdas durante los ciclos de carga y descarga.
El acuerdo con ProLogium no significa todavía que exista un Mercedes de producción confirmado con estas baterías. Las nuevas celdas Gen4 deberán superar primero un amplio programa de validación, incluyendo pruebas eléctricas, térmicas y de seguridad, antes de determinar su idoneidad para futuros modelos. Al mismo tiempo, Mercedes mantiene abiertas varias vías tecnológicas: Factorial continúa proporcionando celdas de litio-metal para sus programas de desarrollo, mientras ProLogium aporta su propia arquitectura de batería de litio-cerámica.
El objetivo final de Mercedes es conseguir que el estado sólido deje de ser una tecnología experimental y se convierta en una solución viable para coches eléctricos de producción. Más autonomía con una batería de tamaño similar, menor dependencia del peso y potencial para mejorar la seguridad y la velocidad de carga son algunas de las ventajas que explican el enorme interés de los fabricantes. Mercedes ya ha demostrado con el EQS que esta tecnología puede funcionar en carretera, pero el siguiente desafío será conseguir fabricación a gran escala, costes competitivos y fiabilidad suficiente para llegar a los coches de los clientes.