El Mercedes-Benz EQE será eliminado de la gama de Estados Unidos para el año-modelo 2027, apenas cuatro años después de su llegada al mercado estadounidense. El sedán eléctrico, presentado como una especie de alternativa eléctrica al tradicional Clase E, no consiguió atraer suficientes compradores y ahora forma parte de una reducción importante de modelos dentro de la estrategia de Mercedes-Benz. La salida también alcanza al AMG EQE, mientras otros vehículos eléctricos de la familia EQ continuarán por el momento.
Los números ayudan a entender por qué Mercedes tomó esta decisión. Las ventas combinadas del EQE sedán y EQE SUV cayeron 39% en Estados Unidos durante 2024, pasando de 19,104 unidades en 2023 a solamente 11,660. La situación fue todavía más complicada para el sedán: durante el primer semestre de 2025, sus ventas se desplomaron 74.5% interanual, hasta unas 2,300 unidades.
El problema llegó a pesar incluso después de que Mercedes intentara hacer más atractivo al modelo. Para 2026, la marca redujo considerablemente el precio del EQE, que pasó a partir de aproximadamente 66,200 dólares, casi 10,000 dólares menos que el año anterior. También simplificó la gama y sustituyó las versiones anteriores por los EQE 320 y EQE 320 4MATIC. Sin embargo, los descuentos y el equipamiento adicional no fueron suficientes para revertir la situación.
La historia del EQE también refleja un problema más amplio para los eléctricos de lujo. Mercedes había apostado por crear una familia EQ con diseños claramente diferenciados de sus modelos de combustión, pero los compradores estadounidenses no respondieron como la compañía esperaba. El diseño aerodinámico y redondeado del EQE buscaba maximizar la eficiencia, aunque terminó alejándose de la imagen tradicional que muchos clientes asocian con un Mercedes-Benz premium.
La desaparición del EQE no significa que Mercedes abandone los autos eléctricos. En realidad, la compañía está intentando cambiar la manera en que los presenta al público. La nueva estrategia apuesta por modelos eléctricos que utilizan nombres y diseños más familiares, como el CLA eléctrico y el futuro GLC eléctrico, en lugar de depender exclusivamente de la identidad EQ. Estos vehículos utilizan plataformas más modernas y buscan acercarse visualmente a los Mercedes de combustión que ya conocen los consumidores.
De hecho, el CLA eléctrico ya representa esta nueva filosofía. El modelo utiliza una batería de 85 kWh y puede ofrecer hasta 374 millas de autonomía en su configuración de tracción trasera, mientras que Mercedes también prepara nuevas generaciones eléctricas y electrificadas para ampliar su oferta. La compañía también ha dejado claro que seguirá ofreciendo modelos con motores de combustión, adaptando su estrategia a la demanda real de cada mercado.
El caso del EQE deja una lección importante para la industria: tener tecnología eléctrica avanzada no garantiza el éxito comercial. Mercedes intentó convertir al EQE en el equivalente eléctrico del Clase E, pero la demanda terminó siendo insuficiente. Para los compradores mexicanos que siguen las novedades premium, el movimiento muestra hacia dónde va la marca: eléctricos con diseños más reconocibles, nombres conocidos y una estrategia menos radical que la primera generación de modelos EQ.