La marca nipona Mitsubishi y al grupo francés tienen en la actualidad más de un joint-venture cuyo producto son sus SUV compactos o sus autos urbanos con un sistema de propulsión eléctrico a la venta en Europa y Japón.
En ambos casos Mitsubishi es quien se encarga de proveer la mayoría del producto e incluso construirlo. Así es como ocurre con el Mitsubishi Outlander, que deriva en los Citroën C-Crosser y Peugeot 4007, ídem para el Mitsubishi i-Miev, cuyos hermanos gemelos son el Peugeot iOn y el Citroën C-Zero.
Con el lanzamiento del ASX el grupo PSA podrá contar con una nueva arquitectura en donde llevarán a cabo desarrollos propios a nivel de propulsores y, a diferencia de los vehículos que comparten actualmente, tendrán la posibilidad de hacer una carrocería propia.
Por estos días, uno de los representantes más exitosos en este naciente nicho es el Nissan Qashqai.