El Phantom sigue estando por encima de todos

El Rolls-Royce Phantom 2027 continúa ocupando un lugar prácticamente intocable entre las berlinas de lujo de gran tamaño. Sus rivales naturales pueden ser modelos como el Bentley Flying Spur, el Cadillac Celestiq o el Mercedes-Maybach Clase S, pero existe una diferencia fundamental: el Phantom parte de más de 550.000 dólares. Es una declaración de intenciones sobre ruedas, concebida para quienes buscan el máximo nivel de presencia, confort y exclusividad sin preocuparse demasiado por el precio.
Un V12 que entrega potencia con absoluta discreción
Bajo el enorme capó se mantiene un V12 biturbo de 6,75 litros con 563 CV y 664 lb-ft de par, asociado a una transmisión automática ZF de ocho velocidades y tracción trasera. El conjunto permite acelerar de 0 a 60 mph en aproximadamente 5,1 segundos, una cifra impresionante para una berlina de estas dimensiones. Sin embargo, la verdadera virtud del motor no está en sus prestaciones, sino en la forma prácticamente imperceptible en la que entrega la potencia, con una suavidad que recuerda al carácter de un vehículo eléctrico.
La suspensión convierte el asfalto en una superficie secundaria
El Phantom utiliza el sistema de suspensión neumática adaptativa Flagbearer, que emplea cámaras para analizar el entorno y anticiparse a las irregularidades de la carretera. El objetivo es mantener una marcha extraordinariamente suave y aislada del exterior, reforzando la sensación de que el coche se desplaza sobre una alfombra. La transmisión también utiliza información de navegación para anticipar las condiciones de la carretera y seleccionar la relación más apropiada, mientras el aislamiento acústico mantiene el habitáculo en un silencio casi absoluto.
Una carrocería diseñada para imponer respeto
Pocos coches resultan tan reconocibles a distancia como el Phantom. Su enorme parrilla Pantheon, el Spirit of Ecstasy retráctil, las puertas de apertura tipo carruaje y sus llantas de 22 pulgadas forman parte de una imagen que prácticamente no necesita presentación. Con 227,2 pulgadas de longitud, el Phantom estándar ya es gigantesco, mientras que el Phantom Extended alcanza 235,8 pulgadas. Rolls-Royce tampoco obliga a sus clientes a conformarse con los colores convencionales: el programa Bespoke permite elegir pinturas, molduras y detalles exteriores prácticamente a medida.
Un interior donde el lujo artesanal es protagonista

El habitáculo está construido alrededor de maderas naturales, cuero y metales de alta calidad, con una atención al detalle difícil de encontrar incluso entre los vehículos más caros. Uno de los elementos más característicos es el Gallery del salpicadero, situado detrás de un panel de cristal y preparado para albergar obras de arte o instalaciones decorativas diseñadas específicamente para cada propietario. El resultado es un espacio que parece más cercano a una pieza de artesanía que al interior convencional de un automóvil.
La verdadera experiencia está en las plazas traseras
El Phantom está concebido especialmente para quienes viajan en la parte posterior. La berlina ofrece 43,5 pulgadas de espacio para las piernas en las plazas traseras, mientras que la versión Extended eleva esa cifra hasta 53,1 pulgadas, acercándose claramente al espacio de una limusina. Los pasajeros pueden disfrutar de asientos eléctricos con calefacción, ventilación y masaje, climatización multizona, controles multimedia e incluso una nevera. La tecnología queda integrada de manera discreta para no romper la atmósfera de lujo.
Más de 550.000 dólares antes de empezar a personalizarlo
El precio del Phantom 2027 comienza aproximadamente en 552.600 dólares, mientras que el Phantom Extended eleva la cifra hasta unos 632.600 dólares. Y eso es solo el principio. El programa Bespoke puede añadir 100.000 dólares o más al precio final dependiendo del nivel de personalización solicitado. En este coche, configurar una unidad única no es una posibilidad secundaria, sino una parte esencial de la experiencia de compra.
El Phantom sigue siendo una pieza única en el mercado

Aunque esta generación comienza a acusar el paso del tiempo frente a rivales más modernos en determinados apartados tecnológicos, el Phantom juega con reglas diferentes. Su enorme presencia, el V12 biturbo prácticamente silencioso, el trabajo artesanal y las infinitas posibilidades de personalización hacen que siga siendo difícil de comparar directamente con cualquier otra berlina. Además, sus dimensiones y un consumo de apenas 11 mpg en ciudad y 13 mpg combinado recuerdan que aquí la eficiencia nunca ha sido una prioridad. El objetivo es otro: convertir cada desplazamiento en una experiencia de lujo absoluto.