Saab, con un pie fuera de General Motors

En la rueda de prensa de General Motors durante el Salón de Detroit, los directivos de la ...
13/01/2009

Javier Fueyo

Son severas palabras las de Lutz, pero los motivos parecen ser claros: en el momento que el gigante estadounidense adquirió la firma sueca, pagó 800 millones de dólares, de los cuales Saab no ha devuelto ni un sólo dólar. ¿Entonces por qué la tienen bajo su custodia aún? Lutz afirma que los modelos de Saab gustan a todos los directivos y le tienen cierto aprecio a la marca, pero en épocas de crisis no pueden mantener una compañía sólo por emociones.

Bajo la misma entrevista, pregutaron si el 9-5 Griffin Edition será el último de esa familia (la 9-5), y el propio Lutz fue incapaz de desafirmar. Al dirigente se le critica que no se ha llevado a la marca por el camino que es, dado su potencial. 

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El fabricante de coches sueco ha presentado la declaración de insolvencia ante su práctica quiebra. El caso se está llevando en los tribunales de Suecia, donde se busca la reorganización de la compañía. Pero para que Saab pueda ser independiente, necesita un estimado de 1 billón de dólares y hasta ahora, nadie se ha ofrecido a pagar esa suma.

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