La compleja cadena de producción global de Tesla ha provocado un inesperado contratiempo en Estados Unidos. La compañía ha anunciado una llamada a revisión de 15 vehículos Tesla Model 3 y Model Y fabricados en las plantas de Shanghái (China) y Berlín (Alemania), que fueron producidos para el mercado canadiense pero posteriormente importados a territorio estadounidense. El problema no reside en un fallo mecánico, sino en que estos vehículos no cumplen con todos los estándares de seguridad exigidos por la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA). Tesla incluso emitió cartas de conformidad que certificaban erróneamente que los modelos cumplían con la normativa federal, una documentación que ahora ha sido anulada.
Según las autoridades estadounidenses, los Model 3 y Model Y destinados a Canadá presentan diferencias de equipamiento respecto a las versiones homologadas para Estados Unidos. Entre ellas destaca la ausencia del airbag de rodilla, un elemento necesario para superar determinadas pruebas de impacto sin cinturón de seguridad. Además, el Model 3 canadiense no fue sometido a los ensayos específicos de resistencia del paragolpes exigidos en EE. UU., mientras que el Model Y carece de algunos componentes necesarios para cumplir con la normativa FMVSS 201, centrada en la protección de los ocupantes frente a impactos interiores.
Los vehículos afectados fueron vendidos en Canadá entre diciembre de 2023 y febrero de 2026. Posteriormente, algunos propietarios solicitaron certificados de conformidad para matricularlos en Estados Unidos. Fue entonces cuando Tesla detectó que había emitido documentación incorrecta sin comprobar adecuadamente las diferencias entre los vehículos destinados a ambos mercados. La compañía abrió una investigación interna después de recibir una solicitud de certificación fuera de los canales habituales, descubriendo que existían variaciones técnicas relevantes entre las unidades fabricadas para Canadá y las homologadas para Estados Unidos.
Como consecuencia de este error, Tesla deberá recomprar todos los vehículos que ya fueron importados a Estados Unidos, mientras que las cartas de conformidad de aquellos que todavía permanecen en Canadá serán retiradas oficialmente para impedir nuevas importaciones. Este incidente vuelve a poner de manifiesto la creciente complejidad de la industria automovilística internacional, donde las diferencias regulatorias entre países pueden generar importantes costes para los fabricantes, incluso cuando se trata de modelos prácticamente idénticos.