Hasta ahora, los conductores podían acceder únicamente a sistemas avanzados de asistencia, pero la conducción manos libres está cada vez más cerca. General Motors, Ford, Nissan y Acura han invertido millones en software, mapas LiDAR, cámaras y radares para ofrecer una experiencia en autopistas sin necesidad de sujetar el volante. La clave está en que el vehículo se encarga de la aceleración, la dirección y el frenado en entornos controlados.
Entre los sistemas más destacados están Super Cruise de GM, disponible en modelos como el Cadillac Lyriq o el Chevy Blazer EV; BlueCruise de Ford, que equipa al Mustang Mach-E y la F-150 Lightning; el ProPILOT Assist 2.0 de Nissan, exclusivo en el Ariya; y el AcuraWatch 360+, integrado en el nuevo ZDX eléctrico. Cada fabricante busca ampliar su cobertura con actualizaciones OTA y mejoras en inteligencia artificial para anticiparse a la competencia.

Aunque estos sistemas permiten retirar las manos del volante en autopistas mapeadas, el conductor sigue siendo responsable y debe estar preparado para tomar el control en caso de emergencia. La legislación, especialmente en Europa, aún plantea dudas sobre la responsabilidad en caso de accidente, lo que retrasa su implementación a gran escala.
La llegada de la IA aplicada a la automoción está acelerando la evolución de esta tecnología. Los fabricantes prevén que, antes de que termine la década, los sistemas de conducción manos libres se extiendan a entornos urbanos y tráfico complejo. En 2025, los usuarios ya podrán acceder a una primera generación de eléctricos que marcarán un antes y un después en la manera de conducir.
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