Comprar un coche nuevo implica asumir que perderá parte de su valor con el paso del tiempo, pero algunos modelos pueden depreciarse mucho más rápido que otros. Un análisis publicado por GOBankingRates advierte de que el Nissan Altima, el Tesla Model S y el Cadillac CT4 podrían sufrir una caída especialmente pronunciada de su valor residual durante 2026. La situación financiera de sus fabricantes, los cambios en la demanda y el fin de producción aparecen entre los factores que pueden influir en su cotización en el mercado de segunda mano.
El Nissan Altima encabeza esta selección por sus dificultades para mantener una buena imagen en el mercado estadounidense. A los problemas de reputación asociados a su transmisión automática CVT se suma el anuncio de que su producción finalizaría a mediados de 2026. Según el análisis, el modelo ya podía perder alrededor del 50 % de su valor después de cinco años. Como alternativa, se propone el Honda Accord, del que CarEdge destaca que conserva aproximadamente el 63 % de su valor original tras ese mismo periodo.
El Tesla Model S también aparece entre los vehículos con perspectivas complicadas de depreciación. Su elevado precio de partida, la evolución rápida de la tecnología de las baterías y los cambios de precios aplicados por Tesla pueden perjudicar el valor de las unidades usadas. El artículo también menciona la incertidumbre sobre la calidad de fabricación y la menor demanda como factores que afectan a su atractivo. Frente a él, recomienda el Lexus LS, que Kelley Blue Book situó como una de las berlinas de lujo de gran tamaño con mejor capacidad para conservar su valor en 2025.
El tercer modelo señalado es el Cadillac CT4, una berlina prémium compacta cuya producción estaba prevista que terminara en junio de 2026 en la fábrica de Lansing, Michigan. El final de su fabricación y la menor popularidad de las berlinas frente a los SUV pueden dificultar su reventa. Para quienes buscan un coche de este segmento, el análisis propone el Acura Integra, valorado por su fiabilidad y su capacidad para mantener mejor el precio en el mercado de ocasión.
La comparación deja una conclusión importante para quienes estén pensando en cambiar de vehículo: el precio de compra no es el único factor que determina cuánto cuesta tener un coche. La depreciación puede representar una parte considerable del gasto total, especialmente en modelos caros o que pierden atractivo con rapidez. Por eso, antes de elegir, conviene analizar la demanda de segunda mano, los costes de mantenimiento, la fiabilidad y las perspectivas comerciales de cada fabricante.