La seguridad vial vuelve a situarse en el centro del debate en Estados Unidos. La administración Trump ha iniciado una nueva estrategia que modifica las prioridades del Departamento de Transporte, apostando por favorecer la velocidad y la movilidad de los automóviles frente a infraestructuras como los carriles bici protegidos o los sistemas automáticos de control de velocidad. La medida llega en un momento en el que el país continúa registrando una de las tasas de mortalidad por accidentes de tráfico más elevadas entre las naciones industrializadas, mientras otros mercados han reducido significativamente las víctimas mediante políticas de calmado del tráfico.
Uno de los cambios más llamativos ha sido la eliminación de los carriles bici protegidos y de los radares automáticos de velocidad de la lista de “medidas de seguridad comprobadas” del Departamento de Transporte. La decisión coincide con la postura defendida por el secretario de Transporte, Sean Duffy, quien recientemente celebró la retirada de financiación federal para proyectos relacionados con carriles bici vinculados a políticas de diversidad, equidad, inclusión y cambio climático. Mientras numerosos países europeos han reducido la siniestralidad apostando por limitar la velocidad y rediseñar las calles, Estados Unidos toma ahora un camino diferente centrado en la movilidad de los vehículos privados.
El debate sobre la seguridad vial coincide con importantes movimientos dentro del sector de la movilidad. Uber está a punto de convertirse en el mayor operador mundial de reparto de comida tras la compra de Delivery Hero por 14.800 millones de dólares, ampliando su presencia hasta 99 países. Al mismo tiempo, los aeropuertos estadounidenses continúan obteniendo importantes ingresos gracias a las plataformas de transporte compartido. Solo el Aeropuerto Internacional de San Francisco recaudó cerca de 61 millones de dólares en tasas relacionadas con Uber y Lyft durante el último año, consolidando la estrecha relación entre ambas industrias.
Mientras tanto, Europa sigue apostando por modelos de movilidad más sostenibles. Empresas como Dott aseguran que una parte importante de los desplazamientos realizados con bicicletas y patinetes eléctricos sustituyen viajes que anteriormente se realizaban en automóvil y complementan el transporte público. Además, eventos internacionales como CoMotion LA reunirán a responsables públicos, fabricantes y empresas tecnológicas para debatir sobre movilidad autónoma, micromovilidad, infraestructuras inteligentes y la preparación logística de acontecimientos como el Mundial de Fútbol de 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.
La nueva orientación del Gobierno estadounidense refleja un cambio de prioridades en plena transformación del sector del automóvil. Mientras gran parte del mundo impulsa infraestructuras destinadas a reducir los accidentes y favorecer una movilidad más sostenible, la administración Trump apuesta por reforzar el protagonismo del vehículo privado, una estrategia que continuará generando debate entre expertos en seguridad vial, fabricantes de automóviles y responsables de planificación urbana durante los próximos años.
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