Llama poderosamente la atención las cifras de Ford sobre todo si se comparan con los registros de ventas conseguidos un año atrás donde "sólo" logró vender 99,400 unidades. Eso significa que, en este mes de febrero de 2010, la compañía que dirige Alan Mulally puso en circulación un 43.14 por ciento más de carros nuevos, una cifra, se mire por donde se mire, espectacular.
General Motors, número uno ininterrumpido en los últimos meses, vio como su gran rival americano le desplazaba de la privilegiada posición a pesar de vender un 11.51 por ciento de unidades más que en febrero de 2009.
Toyota, la gran perjudicada
Toyota, por segundo mes consecutivo, fue la gran damnificada. El recall pasó factura duramente dejando sus ventas en 100,027, frente a las 109,583 de febrero de 2009. Fue asismismo el único consorcio automovilístico que registro un retroceso en las ventas, toda vez que hasta el grupo Chrysler consiguió uno guarismo positivo.
La empresa japonesa está pasando por uno de sus peores momentos en Norteamérica después de que en las últimas semanas se viese forzada a llamar a revisión millones de vehículos por defectos en los aceleradores, frenos y sistemas de dirección de algunos de sus modelos más populares.
Precisamente, los modelos afectados por las llamadas a revisión han sido los más afectados por la pérdida de confianza del consumidor estadounidense. Las ventas del Toyota Camry, la berlina media de más ventas en Estados Unidos durante más de una década, se han reducido un 19,8 por ciento y se limitaron a 16.552 unidades.
La demanda de Avalon, otro de los modelos más mencionados durante las vistas en el Congreso, han caído un 65,1 por ciento. También de forma significativa, las pérdidas del fabricante se concentraron en la división Toyota mientras que la marca de lujo Lexus ha conseguido terminar el mes con una subida de las ventas del 5,2 por ciento.