Volvo ha puesto fecha a una transformación profunda de su catálogo: 13 modelos completamente nuevos llegarán entre ahora y finales de 2030. La estrategia divide la futura gama en siete vehículos para Europa y otros mercados occidentales y seis desarrollados específicamente para China, en un intento de adaptarse a las diferencias de demanda entre regiones. La compañía también pretende ampliar su mercado objetivo y alcanzar un margen operativo superior al 8 %.
La nueva hoja de ruta no estará formada exclusivamente por todocaminos. Volvo ha confirmado que entrará en nuevos segmentos y utilizará carrocerías de tipo alto y bajo, una declaración especialmente relevante después de varios años en los que los SUV han ganado un protagonismo enorme dentro de su catálogo. Para los mercados occidentales, los futuros modelos utilizarán las arquitecturas SPA2 y SPA3, mientras que los seis destinados a China se desarrollarán con una mayor colaboración tecnológica con Geely.
La posibilidad de recuperar berlinas y familiares ha cobrado fuerza tras las referencias de la propia marca a los vehículos de carrocería baja. Volvo ha insinuado además que su nueva generación de diseño se mostrará mediante un concept car previsto para la primavera de 2027, coincidiendo con el centenario de la compañía. La plataforma SPA3 está preparada para admitir diferentes proporciones, por lo que una futura berlina eléctrica o un familiar no quedarían fuera de las posibilidades técnicas, aunque Volvo todavía no ha confirmado oficialmente esos modelos concretos.
La electrificación continuará siendo fundamental, pero Volvo ha decidido no apostar exclusivamente por el coche eléctrico. Los 13 nuevos vehículos combinarán modelos completamente eléctricos con híbridos de tercera generación, una estrategia que busca responder tanto al crecimiento de los eléctricos como a los clientes que todavía no están preparados para abandonar los motores de combustión. La compañía pretende así ampliar su mercado potencial mientras reduce la dependencia de una única tecnología.
La arquitectura tecnológica también tendrá un papel protagonista. Los nuevos Volvo occidentales utilizarán la plataforma informática HuginCore, junto con las arquitecturas SPA2 y SPA3, mientras que los modelos chinos aprovecharán plataformas, software y cadenas de suministro compartidas con Geely. La compañía calcula que para 2030 podrá alcanzar aproximadamente un 30 % de elementos comunes en sus componentes, frente al 10 % actual, con un ahorro estimado de alrededor del 5 % en costes de materiales.
El cambio no será únicamente mecánico. Volvo también prepara una evolución del interior para recuperar parte de la interacción física con el automóvil, sin abandonar las pantallas táctiles. El objetivo declarado es utilizar cada tecnología para aquello en lo que funciona mejor, incorporando mandos físicos más cuidados y con una sensación más premium, mientras los nuevos modelos amplían la presencia de Volvo en diferentes segmentos. Si el calendario se mantiene, los concesionarios de la marca serán muy diferentes en 2030, con una gama mucho más amplia y regionalizada.