Volvo quiere llegar a vender aproximadamente unas 800.000 unidades anuales de sus modelos en todo el mundo.
Para ello necesita contar con uno de los mercados mundiales más importantes, el de Estados Unidos, un mercado con gran proyección de futuro y donde ha aumentado sus ventas en los últimos tiempos por lo que contar con una planta en norteamérica resulta vital para la rentabilidad de las ventas, así como para mejorar el servicio a los compradores.
Las claves seria poder fabricar allí sus propios autos, con lo que la marca podría ahorrar en los aranceles y eliminar la dependencia del cambio euro-dollar. En Volvo están dispuestos, de acuerdo con las declaraciones de Stefan Jacoby, a evaluar seriamente montar una fábrica en EEUU o México.
Esta decisión se podría hacer firme en un plazo de dos o tres años y si se realizase esta nueva factoría, Volvo montaría allí los modelos más demandados por el mercado norteamericano: XC60, XC90 y algún sedán grande.