El mercado estadounidense de financiación de automóviles atraviesa uno de sus mejores momentos de la última década en cuanto a disponibilidad de crédito. El índice de disponibilidad de crédito de Dealertrack alcanzó 105 puntos en julio, su nivel más elevado desde finales de 2015, después de registrar un avance mensual del 0,5% y situarse un 7% por encima del mismo periodo de 2025. Según Cox Automotive, la mejora está relacionada principalmente con la reducción del diferencial de rendimiento y con una evolución favorable de las aprobaciones, aunque la menor participación de los préstamos de alto riesgo limitó parcialmente el crecimiento.
Uno de los datos más relevantes es que el 74% de las solicitudes de préstamos para automóviles fueron aprobadas en julio, 37 puntos básicos más que en junio. Se trata del cuarto incremento mensual consecutivo y de la tasa más elevada desde agosto de 2025. Al mismo tiempo, la participación de los préstamos subprime descendió hasta el 16,4%, encadenando cuatro meses consecutivos de retrocesos después de haber alcanzado el 19,5% en marzo. Sin embargo, este segmento todavía representa 267 puntos básicos más que hace un año, una señal de que el riesgo crediticio continúa teniendo un peso importante.
Otro factor que favoreció el acceso a la financiación fue la reducción del diferencial de rendimiento, que pasó del 6,77% al 6,57%, su nivel más bajo desde enero de 2025. La tasa contractual media también descendió ocho puntos básicos hasta el 10,90%, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a cinco años aumentó hasta el 4,33%. Para los compradores, estos movimientos pueden facilitar ligeramente las condiciones de financiación, aunque el coste final de adquirir un automóvil continúa siendo elevado debido a los tipos de interés y al precio de los vehículos.
La otra cara de esta mejora aparece en la duración de los créditos. El 31,1% de los préstamos alcanzó plazos superiores a 72 meses, igualando el récord establecido en junio y situándose 484 puntos básicos por encima del nivel registrado un año antes. Alargar el crédito permite reducir la cuota mensual y facilita que más compradores puedan acceder a determinados vehículos, pero también incrementa el coste total de la financiación y prolonga el periodo durante el que el propietario puede deber dinero por un coche que pierde valor con el tiempo.
El patrimonio negativo también continúa siendo elevado, aunque mejoró ligeramente. El porcentaje de operaciones con valor neto negativo descendió 23 puntos básicos hasta el 56,8%, acumulando cuatro meses consecutivos de descenso después del máximo del 59,2% registrado en marzo. Aun así, la cifra permanece 269 puntos básicos por encima de hace un año. Los pagos iniciales también disminuyeron hasta el 13%, su nivel más bajo desde octubre de 2022, otro indicio de que los compradores están recurriendo a estructuras de financiación que permiten reducir el desembolso inicial.
Por canales, los vehículos usados vendidos por distribuidores independientes registraron el mayor crecimiento mensual, con un 0,8%, seguidos por el conjunto del mercado de usados, que avanzó un 0,5%. En cuanto a los prestamistas, las cooperativas de crédito fueron las que más aumentaron su actividad, con un 1%, mientras que las entidades financieras cautivas avanzaron un 0,8% y las compañías financieras un 0,3%. Los bancos fueron la excepción, con un descenso del 0,9%. En conjunto, los datos muestran que conseguir financiación para comprar un coche resulta ahora más sencillo, pero las condiciones del crédito siguen obligando a los compradores a mirar mucho más allá de la cuota mensual.
El cierre de julio deja así un escenario con dos caras. El crédito automovilístico está en su mejor momento de disponibilidad en aproximadamente una década y las aprobaciones alcanzan el 74%, pero los plazos superiores a seis años, los elevados niveles de patrimonio negativo y los bajos pagos iniciales mantienen riesgos importantes. Para un comprador, la mejora del acceso no significa necesariamente que comprar un automóvil sea más barato: el verdadero coste continúa dependiendo del interés, el plazo y el importe total financiado.