Ford ha llamado a revisión a 148.663 unidades del Mustang de séptima generación fabricadas entre 2024 y 2026. El problema afecta a unos terminales de masa situados en el compartimento del motor, que pueden sufrir fracturas por fatiga. En determinadas circunstancias, el fallo podría provocar una pérdida de potencia mientras el vehículo está circulando.
El origen del problema está relacionado con el material adhesivo utilizado en el recubrimiento termorretráctil del mazo de cables del motor. Este material puede introducirse en el terminal de masa y, con el paso del tiempo, las vibraciones del vehículo pueden debilitarlo hasta provocar su rotura. Dependiendo del terminal afectado, podrían aparecer diferentes fallos eléctricos.

Entre los sistemas que podrían verse afectados están los faros, el aire acondicionado, la bomba del líquido limpiaparabrisas y el ventilador de refrigeración del motor. El problema más importante, sin embargo, es la posible pérdida de potencia motriz. Los propietarios también pueden detectar un testigo de avería del motor, mensajes de advertencia en el cuadro de instrumentos o escuchar un aviso acústico.
Ford descubrió el problema en junio, después de que su departamento de distribución eléctrica comunicara a la división de seguridad de la compañía un fallo durante una prueba de durabilidad. Dos terminales de masa se rompieron en un Mustang de pruebas de 2027, provocando la pérdida de potencia del vehículo. El análisis posterior determinó que el problema también podía afectar a unidades de producción actuales.

Tras detectar el riesgo, Ford aplicó ese mismo día un bloqueo de envíos para los Mustang del año modelo 2026. Durante los dos meses siguientes, un grupo especializado de la compañía investigó el problema y encontró ocho reclamaciones de garantía relacionadas con los terminales. La mitad de esas reclamaciones se produjeron durante los primeros tres meses desde la entrega del vehículo.
Ford asegura que no tiene constancia de accidentes ni lesiones relacionados con este defecto. Aun así, la posible pérdida repentina de potencia convierte el problema en una cuestión de seguridad, especialmente si ocurre durante una incorporación, un adelantamiento o en una carretera con mucho tráfico.
La solución prevista es relativamente directa. Los talleres sustituirán los cuatro terminales de masa del mazo de cables por unos nuevos elementos de conexión modificados. El diseño actualizado utiliza una geometría diferente en el cuello del terminal para reducir las interferencias durante el montaje y limitar las tensiones provocadas por las vibraciones.
Los propietarios de los Mustang afectados recibirán una comunicación de Ford para acudir a un concesionario y realizar la reparación sin coste. Aunque el número de vehículos implicados es elevado, los datos disponibles hasta ahora apuntan a un problema concreto del sistema de cableado. Para quienes tengan un Mustang fabricado entre 2024 y 2026, comprobar si su unidad está incluida en la campaña será la mejor forma de evitar una posible pérdida de potencia.