Presentado como prototipo en 1962, el Ford Mustang I sorprendió con una configuración de motor central y un diseño muy diferente al de los deportivos estadounidenses de la época. Aunque muchos pensaron que sería un experimento sin recorrido, sentó las bases del Mustang de producción lanzado en 1964. Con la llegada del modelo de 1965 y sus potentes motores V8, el Mustang se convirtió en un icono mundial y en el referente absoluto de los pony cars.
Cuando apareció en 1950, el Volkswagen Type 2, conocido popularmente como VW Bus, fue considerado un vehículo demasiado sencillo y poco atractivo. Sin embargo, durante los años sesenta pasó a convertirse en el símbolo de la libertad, los viajes y la contracultura. Su enorme espacio interior, su fiabilidad y su inconfundible diseño lo transformaron en uno de los clásicos más queridos y cotizados del mercado.
El Chevrolet Corvair rompió todos los esquemas en 1960 gracias a su motor trasero refrigerado por aire, una configuración muy poco habitual en Estados Unidos. Las críticas por su comportamiento dinámico eclipsaron sus numerosas innovaciones técnicas, pero con el paso del tiempo ha sido reivindicado por los aficionados como uno de los modelos más originales e innovadores de General Motors. Hoy es un clásico muy apreciado por su personalidad única.
El Datsun 240Z, lanzado en 1969, fue recibido con cierto escepticismo por proceder de un fabricante japonés en una época dominada por los deportivos europeos y los muscle cars estadounidenses. Sin embargo, su excelente equilibrio entre prestaciones, fiabilidad, diseño y precio revolucionó el segmento. Su motor de seis cilindros en línea y su magnífico comportamiento lo convirtieron en uno de los deportivos más importantes de su generación.
El AMC Pacer fue objeto de numerosas burlas tras su lanzamiento en 1975 debido a su peculiar silueta redondeada. Sin embargo, aquel diseño escondía un habitáculo sorprendentemente amplio y soluciones orientadas a mejorar el confort de los pasajeros. Décadas después, su estética diferente y su carácter innovador le han permitido convertirse en un auténtico coche de culto entre coleccionistas y aficionados.
A finales de los años sesenta, el BMW 2002 parecía simplemente una berlina compacta más dentro del mercado europeo. Sin embargo, su excelente comportamiento dinámico, su ligereza y sus brillantes prestaciones sentaron las bases de lo que posteriormente sería la Serie 3. Fue el modelo que consolidó la reputación deportiva de BMW, convirtiéndose con el tiempo en uno de los clásicos más valorados de la marca alemana.
El DeLorean DMC-12 llegó al mercado en 1981 con una espectacular carrocería de acero inoxidable y sus inconfundibles puertas de apertura en alas de gaviota. Aunque sus prestaciones no estuvieron a la altura de la expectación generada, todo cambió tras protagonizar la saga “Regreso al Futuro”, que lo convirtió en uno de los automóviles más reconocibles de la historia. Hoy es un icono de la cultura popular y uno de los clásicos más deseados por los coleccionistas.
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