El Mercury Marauder recuperó el concepto de la gran berlina americana de altas prestaciones gracias a su tracción trasera y a un potente motor V8 derivado del Ford Mustang Mach 1. Su producción fue muy limitada y durante años permaneció eclipsado por los muscle cars tradicionales, pero actualmente los coleccionistas valoran su discreta estética, su excelente confort y la dificultad de encontrar unidades bien conservadas.
El AMC AMX ofrecía una propuesta única dentro de la industria estadounidense al combinar auténticas prestaciones de muscle car con una llamativa carrocería biplaza. Su reducida producción y su diseño diferente limitaron su éxito comercial, aunque precisamente esas características han hecho que hoy sea uno de los modelos más buscados por quienes desean un clásico verdaderamente exclusivo.
Fabricado prácticamente de manera artesanal, el Buick Reatta apostó por un concepto de coupé de lujo compacto muy poco habitual en Estados Unidos durante los años 80. Su escasa producción y su diseño elegante pasaron desapercibidos en su momento, pero actualmente las unidades originales están aumentando de valor gracias a su rareza y a la calidad de su construcción.
El Chrysler Conquest TSi, desarrollado junto a Mitsubishi, destacó por ofrecer tracción trasera, motor turboalimentado y un comportamiento deportivo en una época dominada por los coupés de tracción delantera. Aunque nunca alcanzó la fama de otros deportivos de su generación, hoy es un modelo muy apreciado por su equilibrio dinámico, su diseño agresivo y su creciente exclusividad.
El Oldsmobile Toronado revolucionó el mercado americano al introducir la tracción delantera en un gran coupé de lujo con motor V8. Su avanzada ingeniería y su atrevido diseño lo convirtieron en un vehículo adelantado a su tiempo. Aunque durante décadas fue infravalorado, cada vez más expertos destacan su enorme importancia dentro de la historia del automóvil estadounidense.
Con una innovadora carrocería de fibra de vidrio y un diseño futurista, el Studebaker Avanti rompió todos los esquemas de la industria americana de principios de los años 60. Además de incorporar soluciones de seguridad muy avanzadas para su época, representa uno de los últimos grandes proyectos de Studebaker antes de desaparecer como fabricante, lo que ha incrementado notablemente su interés entre los coleccionistas.
Desarrollado con la colaboración del legendario Carroll Shelby, el Dodge Shelby Charger demostró que un compacto de tracción delantera también podía ofrecer sensaciones deportivas. Su combinación de motor turbo, bajo peso y excelente agilidad fue ignorada durante años por los aficionados a los muscle cars, pero actualmente es uno de los deportivos estadounidenses de los años 80 que más está creciendo en valor.
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