El Dodge Charger desapareció después de 1978, aunque el nombre volvió a utilizarse entre 1982 y 1987 en una versión basada en la plataforma K de Chrysler. Su regreso más importante llegó en 2006, cuando Dodge recuperó la denominación para una berlina de cuatro puertas con tracción trasera y motores de altas prestaciones. La transformación fue significativa: el Charger había nacido como un coupé deportivo y regresó convertido en un modelo familiar con carácter de muscle car. La gama posterior incorporó versiones con motores Hemi sobrealimentados que superaron los 700 CV, llevando el nombre a un territorio de prestaciones muy diferente al de sus primeras generaciones.
El Dodge Challenger dejó de fabricarse en 1974 y regresó en 2008 con una carrocería de dos puertas inspirada en el modelo clásico. A diferencia del Charger moderno, Dodge decidió mantener la fórmula tradicional del muscle car: un gran capó, propulsión trasera y motores V8 de elevada cilindrada. Con el paso de los años aparecieron las versiones Hellcat y Demon, equipadas con motores Hemi sobrealimentados y cifras de potencia extraordinarias. El regreso permitió recuperar uno de los nombres más reconocibles de la marca y mantenerlo como protagonista de la cultura estadounidense de los deportivos de altas prestaciones.
El Ford Shelby GT500 dejó de producirse antes de 1970 y regresó en 2007 como una versión de altas prestaciones desarrollada sobre la base del Mustang. La nueva etapa recuperó la colaboración histórica entre Ford y Carroll Shelby, aunque esta vez el modelo se convirtió en una propuesta oficial dentro de la gama de fábrica. El GT500 de 2007 desarrollaba 500 CV, mientras que la generación de 2020 alcanzó los 760 CV, convirtiéndose en el Mustang de producción más potente hasta ese momento. Su función siempre fue representar el máximo potencial deportivo de la plataforma, con motores V8 sobrealimentados, frenos de alto rendimiento y una puesta a punto específica.
El Jeep Gladiator original llegó en 1962 y mantuvo su presencia comercial durante diferentes etapas hasta 1988. Sin embargo, el nombre permaneció fuera de la gama estadounidense durante décadas, hasta que Jeep lo recuperó en 2019. La nueva Gladiator tomó como base el Wrangler y añadió una caja de carga trasera, conservando las capacidades todoterreno características de la marca. Una de sus principales novedades fue la configuración de cuatro puertas, que permitió combinar la utilidad de una pick-up con un habitáculo más práctico para transportar pasajeros. Su regreso también permitió a Jeep entrar nuevamente en el segmento de las camionetas medianas con una propuesta claramente orientada a la aventura.
El Toyota Land Cruiser abandonó el mercado estadounidense después de 2021 y regresó en 2024 con una nueva generación y un planteamiento diferente. Toyota recuperó uno de sus nombres más históricos para ofrecer un todoterreno más compacto que el modelo anterior, pero manteniendo una construcción robusta y capacidades fuera del asfalto. La principal novedad mecánica fue la incorporación del sistema híbrido i-FORCE MAX, que combina un motor de gasolina turboalimentado con asistencia eléctrica. El regreso respondió al interés de los aficionados por recuperar un Land Cruiser más accesible y adaptado a las nuevas exigencias de eficiencia, sin renunciar a la reputación de resistencia que acompaña al modelo desde hace décadas.
El Toyota Supra regresó al mercado estadounidense para el año modelo 2020, poniendo fin a una ausencia de aproximadamente 21 años desde la desaparición del A80. La nueva generación recibió la denominación GR Supra, en referencia a Gazoo Racing, la división deportiva de Toyota. Su desarrollo se realizó en colaboración con BMW y comparte numerosos componentes técnicos con el Z4, incluido el motor de seis cilindros en línea turboalimentado de 3,0 litros. Aunque esa colaboración generó debate entre los aficionados más tradicionales, permitió recuperar uno de los nombres más importantes de la historia de los deportivos japoneses y devolver a Toyota un coupé de altas prestaciones.
El Nissan Z volvió a los concesionarios estadounidenses en 2023, después de que el 370Z terminara su trayectoria comercial en 2020. La nueva generación recuperó la denominación histórica utilizada por los deportivos de la marca desde el 240Z de 1969 y adoptó un diseño que combina referencias clásicas con tecnología moderna. Su principal novedad mecánica es un V6 biturbo de 3,0 litros, capaz de desarrollar 400 CV en la versión convencional y 420 CV en el Z Nismo. Nissan mantuvo además la posibilidad de elegir una transmisión manual de seis velocidades, una característica especialmente valorada por los aficionados que buscan una experiencia de conducción más tradicional.
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