La Ford F-150 cuenta con el sistema híbrido PowerBoost, que combina un V6 biturbo con un motor eléctrico para aportar un par adicional cuando el vehículo tiene que mover una carga importante. En determinadas configuraciones, la pickup puede superar las 12.000 libras de capacidad de remolque y mantener un consumo competitivo frente a alternativas de gasolina de mayor cilindrada.
La asistencia eléctrica resulta especialmente útil al arrancar con el remolque enganchado y durante las subidas, precisamente cuando el motor necesita realizar un mayor esfuerzo. Además, el sistema híbrido sigue ofreciendo ventajas cuando la pickup circula sin carga, algo especialmente interesante para quienes solo remolcan durante los fines de semana.
El Ram 1500 EcoDiesel apuesta por un V6 capaz de entregar un elevado par a bajo régimen, permitiendo mantener el motor relajado cuando la pickup arrastra un remolque por carretera. Esta característica ha convertido históricamente al diésel de Ram en una de las alternativas más eficientes dentro del segmento de las pickups de media tonelada.
El precio del combustible diésel puede reducir parte de la ventaja económica frente a la gasolina, pero el menor consumo sigue siendo especialmente interesante en viajes largos. Para quienes remolcan con frecuencia, la eficiencia del EcoDiesel puede marcar una diferencia considerable acumulada durante miles de kilómetros.
La Chevrolet Silverado dispone de un motor Duramax turbodiésel de seis cilindros en línea pensado para ofrecer un elevado par sin necesidad de recurrir a una cilindrada desproporcionada. Esa entrega de fuerza permite mover un remolque con mayor facilidad y mantener un régimen relativamente bajo durante los desplazamientos por autopista.
El motor comparte buena parte de su arquitectura con el utilizado por GMC, por lo que las cifras de consumo de ambas pickups son muy similares cuando se comparan configuraciones equivalentes. Para quien realiza viajes largos con una caravana o un remolque de trabajo, la combinación de par y consumo contenido es uno de sus principales argumentos.
La GMC Sierra utiliza la misma plataforma y el mismo seis cilindros turbodiésel que la Chevrolet Silverado, por lo que su comportamiento cuando remolca es prácticamente equivalente. La diferencia se encuentra principalmente en el equipamiento, el diseño y el posicionamiento de cada marca dentro del grupo General Motors.
El motor está especialmente indicado para quienes utilizan la pickup como herramienta de trabajo y pasan muchas horas en carretera con un remolque detrás. Elegir entre Sierra y Silverado depende más del acabado y la configuración que de la eficiencia mecánica, ya que ambas ofrecen una base prácticamente idéntica.
La Ford Ranger demuestra que no siempre hace falta un motor de seis cilindros para remolcar con solvencia. Su cuatro cilindros turboalimentado está diseñado para ofrecer suficiente par para mover remolques ligeros y medianos sin asumir el consumo adicional de una pickup de mayor tamaño.
Para transportar una embarcación pequeña, una caravana compacta o un remolque de trabajo, la Ranger puede resultar más eficiente que una pickup de tamaño completo. Su menor peso y dimensiones también ayudan a contener el consumo, aunque no puede competir con las grandes pickups diésel cuando aumentan considerablemente las cargas.
La Chevrolet Colorado combina un formato de tamaño medio con una mecánica orientada a entregar fuerza desde bajas revoluciones. Su configuración turbodiésel permite mantener un consumo relativamente contenido cuando el remolque añade resistencia y peso al conjunto.
Además del motor, la carrocería más compacta juega a su favor frente a una pickup de tamaño completo. Menor resistencia aerodinámica y menor masa significan que el motor necesita gastar menos combustible para mantener la velocidad, especialmente cuando la carga remolcada se encuentra dentro de sus capacidades.
La Toyota Tacoma busca un compromiso entre capacidad de remolque, comportamiento cotidiano y eficiencia, en lugar de perseguir únicamente la cifra máxima de capacidad. Su motor turboalimentado ofrece una entrega de potencia equilibrada que permite mantener el consumo bajo control cuando se engancha un remolque.
La fórmula resulta especialmente atractiva para conductores que remolcan de forma ocasional y no necesitan una pickup de tamaño completo para trabajar diariamente. A esto se suman la reputación de fiabilidad y el elevado valor de reventa de la Tacoma, dos factores que siguen teniendo mucho peso entre los compradores del segmento.
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