Algunas Ford F-Series, especialmente determinadas F-150 fabricadas desde 2017, han registrado comportamientos irregulares en la transmisión. Entre las quejas aparecen golpes al cambiar de marcha, especialmente en determinadas relaciones, además de retrasos al engranar Drive o Reverse. En algunos talleres incluso se utiliza el apodo “trash can” para referirse a la carcasa exterior del embrague, una señal de que determinados componentes pueden requerir una atención específica.
Los motores de algunas F-Series con un kilometraje elevado pueden desarrollar un ruido metálico o traqueteo característico, conocido entre algunos propietarios como “death rattle”. El origen puede estar relacionado con componentes internos como cadenas de distribución o actuadores de los árboles de levas. Una particularidad de este ruido es que puede resultar especialmente evidente durante el arranque en frío y disminuir cuando el motor alcanza su temperatura normal de funcionamiento.
Una pérdida de prestaciones acompañada de fallos de encendido puede estar relacionada con problemas en las válvulas de admisión de determinados motores. En estos casos, el testigo de avería del motor puede proporcionar una primera pista. Parte del problema se ha relacionado con materiales de las válvulas que no alcanzaban la dureza necesaria, lo que podía favorecer su deterioro y terminar provocando problemas de funcionamiento.
Las manchas de aceite debajo de una F-Series estacionada pueden indicar un problema en la junta del cárter de aceite. Una fuga persistente no solo puede dejar marcas en el suelo, sino que también puede reducir progresivamente el nivel de lubricante del motor. La reparación puede resultar laboriosa porque, dependiendo de la configuración, requiere desmontar diferentes elementos de la zona inferior del vehículo para acceder correctamente al cárter.
Los motores modernos de inyección directa ofrecen ventajas de eficiencia, pero también tienen una particularidad: el combustible no pasa directamente por las válvulas de admisión, por lo que estas no reciben el mismo efecto de limpieza que en los sistemas de inyección indirecta. Con el tiempo pueden acumularse depósitos de carbonilla que provoquen ralentí irregular, vacilaciones y pérdida de rendimiento.
Una operación aparentemente sencilla como cambiar las bujías puede complicarse en determinadas F-Series debido a componentes que pueden resultar difíciles de extraer o incluso romperse durante el desmontaje. A esto se suman posibles fallos de las bobinas de encendido, especialmente cuando el desgaste de las bujías aumenta la separación de los electrodos y provoca fallos de encendido. Algunas reparaciones pueden requerir herramientas específicas y experiencia para evitar daños adicionales.
La cámara trasera de las F-Series puede presentar problemas relacionados tanto con el software como con el cableado y otros componentes electrónicos. Los síntomas incluyen pantallas en negro, imágenes distorsionadas o pérdida intermitente de la señal. Las temperaturas bajas también pueden poner de manifiesto determinados fallos, haciendo que el sistema funcione de manera irregular justo cuando la cámara resulta especialmente útil para realizar maniobras.
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