El Ford Explorer aparece entre los vehículos que han recibido numerosas quejas relacionadas con la posible entrada de olores y gases de escape en el habitáculo. El problema generó preocupación entre propietarios, especialmente cuando el olor aparecía durante determinadas condiciones de conducción.
Las reclamaciones llevaron a prestar especial atención al sistema de escape y a la posibilidad de que determinados gases alcanzaran el interior del vehículo. Más allá de las molestias, la situación convirtió este asunto en una cuestión vinculada directamente con la seguridad de los ocupantes.
El Jeep Grand Cherokee también acumuló numerosas reclamaciones relacionadas con su sistema de selección de marchas. El diseño del selector electrónico podía hacer que algunos conductores creyeran que el vehículo estaba en una posición distinta de la seleccionada.
Este comportamiento llegó a relacionarse con vehículos que podían desplazarse inesperadamente si no se aplicaba correctamente el freno de estacionamiento. El problema puso el foco sobre la interacción entre el conductor y el selector, además de generar importantes campañas de revisión.
El Nissan Altima ha recibido una cantidad considerable de reclamaciones relacionadas con su transmisión, especialmente en vehículos equipados con transmisión continuamente variable (CVT).
Entre las preocupaciones comunicadas por propietarios aparecen comportamientos como tirones, pérdida de aceleración, vibraciones o problemas durante la conducción. La acumulación de reclamaciones convirtió la transmisión en uno de los puntos más cuestionados de determinadas generaciones del Altima.
El Chevrolet Cruze consiguió una importante presencia en el mercado de los compactos, pero también tuvo que afrontar diferentes problemas que terminaron generando reclamaciones y llamadas a revisión.
Los inconvenientes variaron según el año y la versión, por lo que no todos los Cruze presentan necesariamente los mismos problemas. Sin embargo, la cantidad de incidencias registradas convirtió al modelo en otro ejemplo de cómo un vehículo popular puede acumular un historial considerable de reclamaciones relacionadas con diferentes componentes.
El Dodge Journey permaneció durante aproximadamente once años en producción sin recibir un rediseño completo, algo poco habitual en un mercado donde los fabricantes suelen actualizar sus SUV y crossovers con mayor frecuencia.
Aunque la ausencia de una renovación no constituye por sí misma un problema de seguridad, sí contribuyó a que el Journey envejeciera frente a rivales más modernos. Con el paso de los años, diferentes problemas mecánicos y eléctricos fueron apareciendo en las reclamaciones de los propietarios.
El Ford Focus de determinadas generaciones quedó especialmente marcado por los problemas asociados a su transmisión automática de doble embrague PowerShift.
Los propietarios comunicaron situaciones como vibraciones, tirones, dificultades para realizar cambios suaves y comportamientos irregulares. La acumulación de reclamaciones convirtió esta transmisión en uno de los aspectos más controvertidos del modelo y terminó afectando seriamente a la percepción de fiabilidad del Focus.
El Chrysler 200 intentó competir en un segmento dominado por modelos con una larga trayectoria, pero su permanencia en el mercado fue relativamente breve. Una de sus características más destacadas fue la disponibilidad de una transmisión automática de nueve velocidades en determinadas versiones.
El sistema de nueve relaciones recibió críticas relacionadas con su funcionamiento y con cambios de marcha poco refinados en algunas unidades. El modelo terminó desapareciendo después de una producción relativamente corta, dejando detrás un historial de reclamaciones y problemas que contribuyeron a su controvertida trayectoria.
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