Mucho antes de que el Mitsubishi Lancer Evolution se convirtiera en una leyenda de los rallyes, el Mitsubishi Galant VR-4 ya había demostrado que una berlina familiar podía convertirse en una auténtica máquina de altas prestaciones. Su combinación de motor turboalimentado y tracción integral llevó la tecnología derivada de la competición a un coche mucho más práctico y discreto. Su importancia dentro de la historia de Mitsubishi es enorme, ya que sentó las bases de una filosofía que posteriormente alcanzaría su máxima expresión con el Evo.
El Lotus Carlton fue uno de esos coches capaces de cambiar la percepción que el público tenía sobre una berlina convencional. Bajo una apariencia relativamente sobria se escondía un modelo con motor biturbo, prestaciones extraordinarias y un chasis puesto a punto por Lotus, capaz de enfrentarse a deportivos mucho más exóticos. Su combinación de velocidad y comportamiento dinámico anticipó la llegada de las modernas berlinas de altas prestaciones, un concepto que hoy representan modelos como los BMW M, Mercedes-AMG o Audi RS.
El Ford Sierra RS Cosworth se convirtió en uno de los grandes iconos europeos de los años 80 gracias a una receta que mezclaba turboalimentación, aerodinámica desarrollada para la competición y un chasis de enorme eficacia. Nacido para cumplir con los requisitos de homologación de los campeonatos de turismos, demostró que un coche de producción podía beneficiarse directamente de la ingeniería de carreras. Su enorme alerón trasero se convirtió en una de sus señas de identidad y su influencia se dejó notar en numerosas berlinas y compactos deportivos posteriores.
El Nissan Pulsar GTI-R llevó la fórmula de los coches de rally a un formato compacto y sorprendentemente agresivo. Con motor turboalimentado, tracción integral y una carrocería de pequeñas dimensiones, ofrecía una combinación de prestaciones y capacidad de tracción que lo convirtió en una auténtica rareza dentro del mercado japonés. Aunque su fama quedó eclipsada por el Nissan Skyline GT-R, el Pulsar GTI-R demostró que la tecnología de competición podía trasladarse a un hatchback relativamente pequeño.
El Alfa Romeo 75 Turbo Evoluzione representó una de las expresiones más interesantes de la ingeniería deportiva italiana de su época. Su carrocería aligerada, motor turboalimentado y distribución mecánica con transaxle trasero buscaban mejorar el equilibrio y el comportamiento dinámico. Desarrollado con la competición de turismos en mente, el modelo mostró la ambición técnica de Alfa Romeo y dejó una huella especialmente importante entre los coleccionistas y aficionados a los deportivos clásicos.
Mucho antes de que los compactos deportivos con tracción integral se popularizaran, el Mazda 323 GTX ya ofrecía una fórmula sorprendentemente avanzada. Su motor turbo y sistema de tracción a las cuatro ruedas permitían combinar la practicidad de un hatchback con unas capacidades dinámicas propias de coches mucho más especializados. Su producción limitada hizo que pasara relativamente desapercibido, pero hoy es considerado uno de los grandes pioneros de los compactos deportivos con tecnología inspirada en los rallyes.
El Opel Calibra Turbo 4×4 demostró que un automóvil de aspecto elegante también podía esconder una tecnología muy sofisticada. Su carrocería de líneas extremadamente aerodinámicas, motor turboalimentado y sistema de tracción integral ofrecían una combinación poco habitual para un coupé de uso cotidiano. Aunque nunca alcanzó la fama internacional de otros deportivos europeos, su planteamiento anticipó la tendencia actual de combinar diseño, prestaciones y tecnología para crear coches rápidos que también pueden utilizarse a diario.
El Subaru SVX fue uno de los modelos más singulares de la historia de la marca japonesa. Su espectacular diseño inspirado en la aeronáutica, su tracción integral y su enfoque de gran turismo lo alejaban de los deportivos tradicionales de Subaru. Aunque nunca fue un éxito comercial, introdujo una visión más refinada y tecnológica de las prestaciones que acabaría influyendo en la evolución futura de la marca. Hoy continúa siendo uno de los modelos más originales y olvidados de la historia del automóvil japonés.
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