A simple vista parece un familiar pensado para viajes largos y transportar a toda la familia, pero el Mercedes-AMG E63 S Wagon esconde una mecánica capaz de dejar atrás a muchos deportivos. Su motor V8 biturbo de más de 600 CV permite acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3 segundos, demostrando que un coche práctico también puede ofrecer prestaciones de primer nivel.
El Ford Taurus siempre fue visto como una berlina convencional, pero la versión SHO (Super High Output) cambió completamente esa percepción. Equipado con un potente motor de 365 CV en su última generación, es capaz de completar el 0 a 100 km/h en 5,2 segundos, convirtiéndose en uno de los sleepers estadounidenses más sorprendentes de las últimas décadas.
El Volvo S60 R mantuvo toda la sobriedad característica de la marca sueca, aunque bajo el capó escondía un cinco cilindros turbo de 300 CV. Gracias a su excelente puesta a punto y su tracción integral, este sedán ofrecía unas prestaciones muy superiores a las que sugería su diseño discreto, convirtiéndose en uno de los modelos más infravalorados de Volvo.
Los SUV no suelen asociarse con grandes prestaciones, pero el Volvo XC60 T6 Super-Turbo rompe completamente ese estereotipo. Su motor combina sobrealimentación por compresor y turbocompresor para alcanzar el 0 a 100 km/h en 6 segundos, ofreciendo un rendimiento sorprendente para un vehículo de más de dos toneladas.
Pocas carrocerías parecen menos rápidas que la del Mercedes-Benz Clase G, pero la versión G65 AMG demuestra lo contrario. Su espectacular motor V12 biturbo de 621 CV mueve con enorme facilidad un vehículo de más de 2.700 kilos, permitiéndole acelerar de 0 a 100 km/h en poco más de 5 segundos, unas cifras impensables para un todoterreno de estas dimensiones.
La Ford F-150 es sinónimo de trabajo, remolque y robustez, aunque algunas versiones esconden un rendimiento muy superior al esperado. Equipada con el motor 2.7 EcoBoost V6 de 325 CV, esta pick-up puede alcanzar los 100 km/h desde parado en poco más de 6 segundos, demostrando que también puede ofrecer unas prestaciones muy destacables sin renunciar a su capacidad de carga.
El Volkswagen Passat W8 pasó prácticamente desapercibido durante su vida comercial, pero hoy es considerado una auténtica rareza mecánica. Su exclusivo motor W8 de 270 CV ofrecía unas prestaciones muy superiores a las de cualquier Passat convencional y sirvió además como base tecnológica para el posterior desarrollo de los motores W12 del Grupo Volkswagen.
El Audi S8 D4 conserva toda la elegancia de una gran berlina de representación, aunque bajo su aspecto sobrio esconde un V8 biturbo de 520 CV y un sistema de tracción total quattro. Gracias a esta combinación acelera de 0 a 100 km/h en apenas 4,1 segundos, demostrando que las berlinas de lujo también pueden plantar cara a numerosos deportivos.
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