El Bugatti Chiron Super Sport 300+ entró en la historia el 2 de agosto de 2019, cuando Andy Wallace alcanzó 304,773 mph (490,48 km/h) en Ehra-Lessien. Para conseguirlo, Bugatti llevó el W16 de 8,0 litros y cuatro turbocompresores hasta los 1.578 CV, además de alargar la carrocería trasera unos 25 centímetros para mejorar la estabilidad aerodinámica a velocidades extremas. El fabricante terminó construyendo únicamente 30 unidades para clientes.
Sin embargo, existe un detalle fundamental: las unidades de calle están limitadas electrónicamente a 273 mph (439 km/h). El coche empleado en el récord fue una unidad especialmente preparada y equipada con neumáticos Michelin específicos, por lo que ningún propietario puede reproducir aquella cifra simplemente sacando su Chiron Super Sport 300+ del garaje.
El Koenigsegg Jesko Absolut representa la versión concebida específicamente para perseguir la máxima velocidad. La marca sueca eliminó el enorme alerón trasero del Jesko convencional, cerró las lamas de los pasos de rueda, alargó la carrocería y añadió dos aletas traseras para conseguir un coeficiente aerodinámico de apenas 0,278. Su V8 biturbo de 5,0 litros desarrolla 1.280 CV con gasolina convencional y hasta 1.600 CV con E85.
Koenigsegg calcula que el Absolut podría superar los 310 mph (500 km/h), pero todavía falta la prueba definitiva. Sin una medición independiente en una recta suficientemente larga, esa cifra continúa siendo una estimación del fabricante y no un récord homologado, una diferencia especialmente importante en una categoría donde cada kilómetro por hora genera titulares.
El Rimac Nevera representa la otra gran revolución dentro de la batalla por la velocidad máxima. Sus cuatro motores eléctricos de imanes permanentes entregan 1.408 kW, equivalentes a unos 1.914 CV, mientras que un sofisticado sistema de vectorización del par controla individualmente cada rueda. En 2022 alcanzó 258 mph (412 km/h) en el circuito de pruebas de Automotive Testing Papenburg, en Alemania.
La cifra lo convirtió en el coche eléctrico de producción con mayor velocidad máxima verificada, aunque mantener semejante ritmo tiene un coste energético enorme. Su batería de 120 kWh puede entregar una cantidad descomunal de potencia, pero a casi 420 km/h la autonomía deja de medirse en cientos de kilómetros y pasa a convertirse prácticamente en una cuestión de minutos.
El SSC Tuatara protagonizó uno de los episodios más polémicos de la moderna guerra por la velocidad máxima. En 2020, SSC anunció una media de 316 mph (509 km/h), pero posteriormente retiró la afirmación después de que un análisis independiente del vídeo de la prueba pusiera en duda la correspondencia entre las imágenes y los datos del sistema de medición.
La compañía volvió a intentarlo y consiguió una media de dos pasadas de 282,9 mph (455,3 km/h) en enero de 2021, además de registrar una pasada de 295 mph en 2022. Su V8 biturbo de 5,9 litros alcanza 1.750 CV con E85, pero la verdadera lección del Tuatara está en otro punto: un récord de velocidad necesita mediciones independientes y verificables.
El Hennessey Venom F5 nació con una obsesión muy concreta: alcanzar 311 mph (500 km/h). Para ello utiliza el motor Fury, un V8 biturbo de 6,6 litros capaz de desarrollar 1.817 CV, una cifra que coloca a este hiperdeportivo estadounidense entre las máquinas de combustión más extremas jamás concebidas para circular por carretera.
Hasta ahora, su mejor registro oficial es de 271,6 mph (437 km/h), conseguido en 2024 en las instalaciones del Kennedy Space Center. La diferencia respecto al objetivo no depende únicamente de la potencia: la pista disponible obliga a comenzar la frenada mientras el coche todavía está acelerando, por lo que encontrar una recta suficientemente larga será determinante para comprobar hasta dónde puede llegar realmente el Venom F5.
El Bugatti Tourbillon ha decidido romper con la receta del Chiron y sustituir su W16 de cuatro turbocompresores por un V16 atmosférico de 8,3 litros desarrollado junto a Cosworth. El motor de combustión trabaja junto a tres motores eléctricos para alcanzar una potencia conjunta de 1.800 CV, mientras que la Speed Key permite desbloquear una velocidad máxima anunciada de 276 mph (444 km/h).
Bugatti limita el coche a 236 mph en su configuración convencional y fabricará únicamente 250 unidades. Su cifra máxima todavía es una proyección del fabricante, por lo que las futuras pruebas independientes serán las que determinen si el Tourbillon puede convertir esos 444 km/h anunciados en una velocidad realmente demostrada sobre el asfalto.
El Pininfarina Battista comparte buena parte de su arquitectura eléctrica con el Rimac Nevera, incluyendo una batería de 120 kWh y cuatro motores. Automobili Pininfarina lleva el conjunto hasta aproximadamente 1.900 CV, permitiendo una aceleración de 0 a 60 mph en apenas 1,79 segundos. Sin embargo, su velocidad máxima anunciada se queda en 217 mph (349 km/h).
Esa diferencia demuestra cómo ha cambiado la competición entre los hiperdeportivos eléctricos y los modelos de combustión. El par instantáneo convierte al Battista en una auténtica máquina de aceleración, pero la transmisión de una sola velocidad y el régimen máximo de los motores eléctricos limitan su velocidad final. En otras palabras, ser el más rápido en una arrancada ya no significa necesariamente serlo en una recta infinita.
El Aston Martin Valkyrie demuestra que la velocidad máxima no es la única forma de medir el rendimiento de un hiperdeportivo. Su motor Cosworth V12 atmosférico de 6,5 litros desarrolla 1.000 CV y alcanza 11.100 rpm, mientras que el sistema eléctrico eleva la potencia combinada hasta aproximadamente 1.140 CV. Pero su verdadero objetivo está en las curvas.
Aston Martin desarrolló una aerodinámica inspirada en la Fórmula 1, con un complejo fondo que genera niveles de carga aerodinámica de varias toneladas. El resultado es un coche que probablemente perdería una competición de velocidad punta frente a varios rivales de esta lista, pero que puede convertirse en una máquina mucho más rápida en un circuito. Es la prueba definitiva de que el coche más rápido depende también de dónde se coloque el cronómetro.
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