El Toyota RAV4 Hybrid lleva años apareciendo entre los SUV híbridos más eficientes en las clasificaciones oficiales estadounidenses. Las mediciones realizadas bajo los protocolos de la EPA sitúan a sus generaciones recientes en cifras combinadas que pueden moverse entre los 30 y los 40 mpg, dependiendo de la versión y configuración.
La clave está en combinar un motor de cuatro cilindros con asistencia eléctrica, sin recurrir a un propulsor excesivamente pequeño. Además, la posibilidad de disponer de tracción total permite mantener una buena capacidad para circular sobre nieve o superficies deslizantes sin asumir necesariamente el consumo de un SUV exclusivamente de gasolina.
El Honda CR-V Hybrid fue desarrollado para aportar mayor eficiencia sin sacrificar uno de los principales atributos del modelo: su amplio habitáculo. El sistema combina un motor de gasolina con una arquitectura de dos motores eléctricos que Honda lleva perfeccionando durante varias generaciones.
En las versiones recientes, el consumo combinado se ha situado cerca de los 40 mpg en las mediciones estadounidenses. El espacio para las piernas y la capacidad de carga permanecen próximos a los del CR-V convencional, por lo que el comprador no tiene que renunciar a demasiada practicidad para conseguir un menor gasto de combustible.
El Hyundai Tucson Hybrid forma parte de la estrategia de electrificación de la marca dentro del segmento de los SUV compactos. Su sistema combina un motor turboalimentado de cuatro cilindros con un propulsor eléctrico, una configuración que permite mejorar el consumo respecto a las versiones exclusivamente térmicas y, al mismo tiempo, ofrecer una respuesta más contundente.
Las cifras combinadas recientes se sitúan en la parte alta de los 30 mpg, dependiendo de la configuración. Otro argumento importante es la extensa cobertura de garantía de Hyundai, especialmente relevante para quienes tienen dudas sobre el coste que podría suponer mantener a largo plazo un sistema híbrido.
El Kia Sportage Hybrid comparte buena parte de su arquitectura mecánica con el Hyundai Tucson Hybrid, ya que ambos pertenecen al mismo grupo empresarial y utilizan una tecnología híbrida estrechamente relacionada. El resultado es un consumo combinado situado también en la franja alta de los 30 mpg, con un motor turbo de cuatro cilindros apoyado por un sistema eléctrico.
La diferencia aparece principalmente en el diseño exterior, el ambiente interior y el posicionamiento de cada marca. Para el comprador, la elección puede depender más de la estética, el equipamiento o la cercanía de los concesionarios que de grandes diferencias mecánicas. Además, Kia ofrece una garantía de largo recorrido que reduce parte de la preocupación asociada a la complejidad adicional de un sistema híbrido.
El Ford Escape Hybrid cuenta con una trayectoria más larga que otros SUV híbridos relativamente recientes. Las versiones con tracción delantera han conseguido cifras combinadas que se sitúan entre la parte alta de los 30 y la baja de los 40 mpg, convirtiéndolo en una alternativa especialmente interesante para quienes utilizan el coche principalmente para desplazamientos diarios.
Su sistema combina un motor de cuatro cilindros con un propulsor eléctrico y una transmisión de variación continua. La ventaja resulta especialmente evidente en ciudad, donde las continuas frenadas y aceleraciones permiten que el motor eléctrico intervenga con mayor frecuencia y ayude a reducir el consumo en tráfico urbano.
El Lexus UX 300h demuestra que un SUV premium no tiene por qué implicar necesariamente un consumo elevado. El modelo utiliza tecnología híbrida relacionada con la empleada por Toyota en sus vehículos compactos y combina esa mecánica con un interior más refinado, materiales de mayor calidad y un aislamiento acústico propio de Lexus.
Sus dimensiones contenidas ayudan a mantener el peso bajo control y permiten alcanzar cifras combinadas situadas en la franja baja y media de los 40 mpg, dependiendo de la configuración. El sacrificio está en el espacio interior y el maletero, más limitados que los de los SUV híbridos convencionales de mayor tamaño.
El Subaru Crosstrek Hybrid destaca por combinar la tecnología híbrida con una característica fundamental para la marca: la tracción total simétrica. Mientras muchos rivales reservan la AWD para determinadas versiones o la ofrecen con un impacto apreciable sobre el consumo, Subaru ha convertido la capacidad para circular sobre superficies complicadas en uno de los principales argumentos del modelo.
Precisamente por ello, la mejora de consumo frente a un Crosstrek convencional puede ser más moderada que la conseguida por algunos rivales de tracción delantera. A cambio, el conductor obtiene una combinación pensada para nieve, lluvia y caminos sin asfaltar, manteniendo parte del beneficio de eficiencia que aporta la electrificación.
El Toyota Corolla Cross Hybrid se sitúa por debajo del RAV4 en tamaño y aprovecha esa menor masa y dimensiones para conseguir algunas de las mejores cifras de consumo de su categoría. Dependiendo de la versión, las mediciones estadounidenses han situado su consumo combinado en la franja de los 40 mpg, especialmente favorable para un SUV.
La contrapartida es un habitáculo y una zona de carga más pequeños que los del RAV4 Hybrid. Para quien realiza principalmente desplazamientos urbanos, esa menor dimensión puede convertirse precisamente en una ventaja, ya que el menor peso y el tamaño más contenido contribuyen a mejorar la eficiencia.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...