En los años ochenta, AMG todavía era un preparador independiente especializado en motores y modificaciones de alto rendimiento. Para transformar el Mercedes-Benz 560 SEC, aumentó la cilindrada de su V8 M117 de 5,5 a 6,0 litros, incorporó árboles de levas más deportivos y culatas de cuatro válvulas. El resultado alcanzó 385 CV, una cifra impresionante para un elegante coupé de aquella época. Una unidad entregada a AMG Japón en septiembre de 1988 terminó vendiéndose por 201.600 dólares en una subasta celebrada en Arizona en 2021. Su carrocería ensanchada ya adelantaba parte de su potencial, aunque su apariencia seguía conservando la elegancia característica de Mercedes-Benz.
Presentado en el Salón de Frankfurt de septiembre de 1973, el BMW 2002 Turbo fue el primer automóvil de producción europeo equipado con turbocompresor. Su motor de cuatro cilindros y 1.990 centímetros cúbicos procedía del 2002 tii de inyección, pero la sobrealimentación elevó su potencia hasta 170 CV a 5.800 rpm. Podía alcanzar 211 km/h y costaba 18.720 marcos alemanes. Sin embargo, su llegada coincidió con la crisis del petróleo, un contexto poco favorable para un deportivo de estas características. Su producción se limitó a octubre de 1973 y junio de 1975, lo que contribuyó a convertirlo en un modelo especialmente interesante para los coleccionistas.
El Audi S6 Plus fue el primer modelo de altas prestaciones desarrollado por quattro GmbH como fabricante independiente. Disponible con carrocería berlina y familiar Avant, utilizaba un motor V8 de 4,2 litros cuya potencia aumentó desde los 290 hasta los 326 CV. Gracias a esta mecánica, podía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 km/h. La tracción integral quattro formaba parte de su equipamiento de serie. Su combinación de espacio, discreción y prestaciones anticipó el éxito de las futuras versiones RS familiares de Audi.
El primer Porsche 911 Turbo llegó al mercado en 1975 con un motor bóxer de seis cilindros refrigerado por aire, 2.993 centímetros cúbicos y un único turbocompresor KKK. Desarrollaba 260 CV y estaba asociado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades. Su velocidad máxima se aproximaba a los 257 km/h, mientras que necesitaba alrededor de seis segundos para acelerar de 0 a 97 km/h. Porsche fabricó solamente 284 unidades durante su primer año. Aunque su comportamiento exigente terminó marcando su reputación, sus prestaciones en línea recta eran extraordinarias para mediados de los setenta.
El BMW M1 fue el único superdeportivo de motor central de la marca en aquella época. Su carrocería de fibra de vidrio fue diseñada por Giorgetto Giugiaro, mientras que el chasis tubular contó con el trabajo de Gianpaolo Dallara. El motor de seis cilindros en línea M88/1, con 3.453 centímetros cúbicos, entregaba 277 CV y permitía alcanzar 266 km/h. BMW fabricó 453 ejemplares, de los cuales 399 fueron versiones de carretera. Además, el proyecto dio lugar al campeonato monomarca Procar, que acompañaba a la Fórmula 1: Niki Lauda ganó en 1979 y Nelson Piquet en 1980.
El Porsche 959 nació como un proyecto para el Grupo B de rallyes, aunque la desaparición de esta categoría no impidió que la marca aprovechara su avanzada tecnología. En 1986, varias unidades participaron en el París-Dakar y terminaron en primera, segunda y sexta posición. La versión de carretera Komfort incorporaba un motor bóxer biturbo de seis cilindros y 2.849 centímetros cúbicos, con 444 CV. Su velocidad máxima alcanzaba los 317 km/h, una cifra extraordinaria para un automóvil que también ofrecía un enfoque orientado al confort. Porsche fabricó 337 ejemplares, incluidos 37 prototipos y unidades de preserie.
El Ruf CTR Yellowbird partía de la base de un Porsche 911 Carrera 3.2, pero recibió una profunda transformación mecánica. Su motor bóxer de 3.367 centímetros cúbicos incorporaba dos turbocompresores y desarrollaba 463 CV. En 1987, una prueba de Road & Track midió una velocidad máxima de 340 km/h, mientras que al año siguiente otra medición en Nardò registró aproximadamente 343 km/h. Su llamativa pintura amarilla terminó dándole el apodo Yellowbird. Ruf fabricó solamente 29 unidades nuevas a partir de carrocerías Porsche, además de unas 20 a 30 conversiones, por lo que los ejemplares originales son especialmente codiciados.
Basado en el BMW Serie 5 E34 535i, el Alpina B10 BiTurbo recibió dos turbocompresores en su motor de seis cilindros en línea M30 de 3,4 litros. La potencia llegó a 355 CV a 6.000 rpm y la marca anunciaba una velocidad máxima superior a los 290 km/h. Posteriormente, una prueba de Road & Track registró 288 km/h, una cifra que confirmó su extraordinario rendimiento. Cuando apareció en 1989, fue considerado la berlina de producción más rápida del mundo. Entre ese año y agosto de 1994, Alpina fabricó únicamente 507 unidades, lo que explica su exclusividad actual.
Lotus transformó el Opel Omega en una berlina de altas prestaciones mediante un motor de seis cilindros en línea biturbo de 3,6 litros, capaz de desarrollar 377 CV. Su velocidad máxima superaba los 283 km/h, una cifra que lo colocaba al nivel de numerosos deportivos de la época. En Reino Unido se comercializó como Lotus Carlton y llegó a provocar una campaña pública para prohibirlo, impulsada por el Daily Mail y la Asociación de Jefes de Policía. Finalmente, la iniciativa fracasó. Lotus fabricó 950 unidades en total: 630 Omega y 320 Carlton, por debajo del objetivo inicial de 1.100 ejemplares.
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