El Toyota Camry es uno de los ejemplos más claros de cómo una marca japonesa puede tener una importante producción dentro de Estados Unidos. El modelo se fabrica en la planta de Toyota Motor Manufacturing Kentucky, situada en Georgetown, una instalación que comenzó a producir vehículos en 1988.
Desde entonces, la factoría ha ensamblado más de 11 millones de vehículos, convirtiéndose en una de las instalaciones de producción de fabricantes extranjeros con mayor trayectoria en territorio estadounidense. Miles de trabajadores de Kentucky participan en la fabricación de vehículos destinados tanto al mercado local como a otros países.
Por eso, aunque Toyota sea una marca japonesa, el Camry vendido en Estados Unidos no necesariamente ha cruzado el océano para llegar al concesionario. Su ingeniería procede de una compañía japonesa, pero buena parte de su proceso industrial tiene lugar en suelo estadounidense.
El Honda Accord también tiene una relación muy estrecha con Estados Unidos. Este modelo se fabrica en la Marysville Auto Plant, en Ohio, desde 1982, lo que convierte a esta instalación en una de las plantas de producción más longevas de un fabricante extranjero en el país.
Son más de cuatro décadas de fabricación que han convertido a la planta en una pieza importante de la economía local. Durante este tiempo, varias generaciones del Accord han salido de sus líneas de montaje para abastecer al mercado norteamericano.
El resultado es curioso para muchos compradores: un automóvil identificado inmediatamente con una marca japonesa puede tener, en realidad, una larga historia industrial estadounidense detrás. El Accord es uno de los mejores ejemplos de esta transformación.
El Subaru Outback se fabrica en Subaru of Indiana Automotive, en Lafayette, una enorme instalación industrial de aproximadamente 3,65 millones de pies cuadrados. La planta utiliza cerca de 17 millas de líneas transportadoras para desplazar piezas y carrocerías durante el proceso de producción.
La dimensión de esta factoría refleja la importancia que tiene Estados Unidos para Subaru. El Outback, conocido especialmente por su enfoque aventurero y su sistema de tracción integral, se fabrica allí antes de llegar a numerosos concesionarios estadounidenses.
Así, el familiar japonés asociado habitualmente a carreteras nevadas, actividades al aire libre y escapadas fuera del asfalto se ensambla directamente en Indiana, sin necesidad de ser importado desde Japón.
El BMW X5 es uno de los ejemplos más llamativos. Aunque BMW es una marca alemana asociada históricamente con Baviera, el SUV se fabrica en la planta de Spartanburg, Carolina del Sur.
La factoría produce más de 1.500 vehículos al día y tiene una enorme relevancia dentro de la red industrial mundial de BMW. De hecho, una parte de los vehículos fabricados allí no se queda en Estados Unidos, sino que se exporta a Alemania y a otros mercados internacionales.
Esto significa que algunos X5 que circulan por Europa pueden haber comenzado su vida industrial precisamente en Estados Unidos. El logotipo de BMW sigue siendo alemán, pero la procedencia física de buena parte de estos SUV es estadounidense.
El Mercedes-Benz GLE también se fabrica en territorio estadounidense. Su producción tiene lugar en Mercedes-Benz U.S. International, en Tuscaloosa, Alabama, una instalación que se convirtió en uno de los pilares de la presencia industrial de Mercedes-Benz en Estados Unidos desde la década de 1990.
La planta ha permitido a la compañía alemana fabricar SUV para el mercado estadounidense y también para otros destinos. El GLE, por tanto, puede lucir una imagen claramente asociada a Stuttgart y a la ingeniería alemana, pero su proceso de ensamblaje puede tener lugar a miles de kilómetros de Alemania.
La producción local también ayuda a Mercedes-Benz a reducir la dependencia de las importaciones y a mantener una presencia industrial directa en uno de los mercados más importantes para los SUV de lujo.
El Hyundai Santa Fe es otro SUV de una marca asiática que tiene producción estadounidense. El modelo se fabrica en Hyundai Motor Manufacturing Alabama, en Montgomery, y los datos de etiquetado federal sitúan en aproximadamente un 47 % el contenido de piezas procedentes de Estados Unidos y Canadá.
La cifra significa que prácticamente la mitad de los componentes contabilizados proceden de proveedores norteamericanos. Aunque Hyundai tenga sus raíces en Corea del Sur, su estructura industrial estadounidense permite que algunos de sus vehículos tengan un importante componente local.
Para los compradores, esto demuestra que la nacionalidad de una marca y el lugar donde se fabrica un vehículo son dos cuestiones diferentes. En el caso del Santa Fe, el emblema es coreano, pero buena parte de su producción está vinculada a Estados Unidos y Norteamérica.
El Kia Telluride es uno de los SUV de tres filas más importantes de la marca y se fabrica en Kia Motors Manufacturing Georgia, en West Point. Según los datos federales de contenido de piezas, aproximadamente el 60 % de sus componentes procede de Estados Unidos y Canadá.
La fábrica se ha convertido además en un importante centro de empleo para la región. Su implantación industrial transformó una zona con una presencia manufacturera relativamente limitada antes de la llegada de Kia.
El Telluride demuestra hasta qué punto una marca surcoreana puede integrarse en la industria estadounidense. Aunque el diseño y la identidad de Kia tengan origen coreano, el SUV se fabrica en Georgia con una elevada proporción de componentes norteamericanos.
El Volkswagen Atlas, el SUV más grande de la marca en Estados Unidos, se ensambla en la planta de Volkswagen en Chattanooga, Tennessee. Esta instalación destaca además por haber sido reconocida como la primera fábrica de automóviles del mundo en obtener la certificación LEED.
La planta incorpora diferentes soluciones destinadas a reducir su impacto ambiental, incluyendo sistemas de gestión y recuperación de agua y generación de energía solar. Allí se fabrica un SUV de tres filas diseñado especialmente para las necesidades del mercado estadounidense.
El Atlas representa así una combinación poco habitual: una marca alemana, un SUV pensado para Estados Unidos y una fábrica situada en Tennessee. Para muchos compradores, su procedencia real resulta menos evidente que la nacionalidad del logotipo que lleva en el frontal.
El Nissan Rogue, uno de los modelos más importantes de Nissan en Estados Unidos, se fabrica en la planta de Smyrna, Tennessee. Esta instalación destaca por su enorme volumen de producción y se encuentra entre las factorías de vehículos con mayor capacidad de Norteamérica.
La escala de la planta permite fabricar grandes cantidades de vehículos para abastecer el mercado estadounidense. El Rogue, uno de los SUV compactos más importantes de Nissan, sale de sus líneas de montaje antes de llegar a los concesionarios de todo el país.
Una vez más, el caso demuestra que una marca extranjera no implica necesariamente que el vehículo sea importado. En este caso, el Nissan Rogue lleva una identidad japonesa, pero una parte esencial de su historia industrial comienza en Tennessee.
Relacionadas
Precio del Mercedes SLS AMG Black Series 2014
Un superdeportivo de 622 caballos de fuerza que acelera de 0-60 mph en 3.5...