Pocos coches fueron objeto de tantas burlas como el Pontiac Aztek cuando llegó como modelo del año 2001. Sus proporciones poco habituales y una carrocería cargada de elementos visuales lo convirtieron rápidamente en un objetivo fácil para las críticas. Las ventas tampoco acompañaron y su reputación como fracaso de diseño quedó consolidada.
Sin embargo, detrás de aquella apariencia había soluciones bastante prácticas. El Aztek podía equipar tracción integral, numerosos espacios de almacenamiento y accesorios específicos para acampada. Con el tiempo, su estética tan peculiar pasó a ser precisamente una de sus características más reconocibles, ayudándole a desarrollar un seguimiento de culto y una presencia destacada en la cultura popular.
El Honda Element dividió opiniones desde su lanzamiento para 2003. Su carrocería cuadrada provocó comparaciones poco favorecedoras, pero aquella forma tan poco convencional escondía uno de los interiores más versátiles de Honda.
El habitáculo ofrecía suelo prácticamente plano, grandes puertas de apertura amplia y asientos traseros muy configurables. Esa combinación resultó especialmente útil para transportar bicicletas, mascotas, material de acampada y todo tipo de objetos voluminosos. Con los años, el Element ha conseguido una comunidad de seguidores muy fiel en el mercado de segunda mano.
Cuando el Chrysler PT Cruiser apareció en 2000, su diseño retro exagerado generó tanta expectación como críticas. Sus formas poco convencionales llamaban la atención, pero con el paso de los años el rendimiento y el interior empezaron a quedarse atrás frente a modelos más modernos.
Paradójicamente, el tiempo ha sido bastante favorable con su aspecto. Hoy, un PT Cruiser en buen estado destaca inmediatamente entre los compactos convencionales, precisamente por una estética que no se parece demasiado a la de los coches actuales.
El Fiat Multipla original sigue siendo uno de los coches de producción con un diseño más peculiar. Su característico frontal y sus proporciones poco habituales provocaron numerosas críticas desde su llegada a finales de los años 90.
Pero detrás de esa apariencia había una solución de habitabilidad muy inteligente. El Multipla disponía de dos filas con tres asientos individuales, ofreciendo espacio para seis ocupantes sin necesitar las dimensiones de un monovolumen mucho más grande. Su estética continúa siendo controvertida, aunque también ha contribuido a crear una auténtica comunidad de aficionados.
El Nissan Juke llegó con una de las apuestas de diseño más arriesgadas de su segmento. Sus grupos ópticos distribuidos en diferentes alturas y sus formas muy marcadas hicieron que muchos conductores no terminaran de entender su propuesta.
Más de una década después, buena parte de aquella fórmula resulta mucho menos extraña. Los SUV compactos con siluetas inspiradas en los coupés, diseños atrevidos y grupos ópticos poco convencionales se han convertido en algo habitual. En cierto modo, el Juke ayudó a anticipar una tendencia que posteriormente adoptaron muchos otros fabricantes.
El BMW i3 no se parecía prácticamente en nada a los tradicionales deportivos y berlinas de la marca alemana cuando llegó a los concesionarios. Sus neumáticos estrechos, proporciones poco habituales, puertas traseras de apertura inversa y habitáculo futurista hicieron que pareciera más un experimento tecnológico que un BMW convencional.
Sin embargo, su planteamiento escondía soluciones muy avanzadas para 2013. El i3 utilizaba una estructura con amplio uso de fibra de carbono, materiales reciclados en el interior y una arquitectura desarrollada específicamente alrededor de la propulsión eléctrica. Con la actual expansión de los vehículos eléctricos y los materiales sostenibles, muchas de sus ideas parecen hoy bastante menos extrañas.
Las primeras generaciones del Toyota Prius tampoco fueron diseñadas para conquistar a los aficionados más tradicionales. Su estética peculiar, sistema híbrido y prioridad absoluta por la eficiencia lo convirtieron en un objetivo frecuente de bromas entre quienes asociaban el automóvil con motores de gasolina y prestaciones.
Con el paso de los años, Toyota demostró que existía una enorme demanda para este concepto. El Prius terminó convirtiéndose en uno de los vehículos electrificados más reconocibles de la historia, hasta el punto de que su propia silueta pasó a estar estrechamente relacionada con la tecnología híbrida.
El Subaru Baja mezclaba una cabina de cuatro puertas con una pequeña caja de carga trasera. El resultado dejaba a muchos compradores preguntándose si estaban ante una pick-up, un familiar o una combinación de ambos conceptos.
La propuesta no consiguió unas ventas suficientemente fuertes y Subaru dejó de comercializarlo en Estados Unidos después de pocos años. Sin embargo, el regreso de las pick-up compactas orientadas al ocio ha hecho que la fórmula del Baja resulte mucho más comprensible. Además, las unidades usadas han desarrollado una base de seguidores muy específica.
El Isuzu VehiCROSS parecía un experimento llevado directamente a producción cuando apareció a finales de los años 90. Su carrocería agresiva, enormes revestimientos exteriores y proporciones poco habituales suponían una ruptura radical con los SUV convencionales de aquella época.
Precisamente esas características son las que han permitido que envejezca de una manera particular. Mientras muchos todoterrenos de los años 90 parecen claramente productos de su época, el VehiCROSS conserva una estética futurista y experimental que todavía resulta diferente varias décadas después.
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