El Shelby GT350R de 1965 nació con un objetivo muy claro: competir y ganar. Shelby American desarrolló esta versión de carreras a partir del Mustang, eliminando elementos innecesarios para reducir peso, como los paragolpes, e incorporando ventanillas de Plexiglás, un frontal de fibra de vidrio y un habitáculo completamente aligerado. Bajo el capó montaba un V8 289 K-Code, una mecánica que Shelby ya había utilizado en sus Cobra de competición. Los resultados llegaron rápidamente: los GT350R ganaron cinco de los seis campeonatos regionales de la SCCA durante 1965, mientras Jerry Titus consiguió el título nacional de la categoría B-Production. Solo se fabricaron 36 unidades, con un precio original de 5.995 dólares. Uno de los dos prototipos llegó a venderse por 3,85 millones de dólares en una subasta celebrada en 2020.
El Jaguar E-Type Series 1 Roadster fue presentado en marzo de 1961 y rápidamente se convirtió en uno de los deportivos más admirados de su época. Su carrocería descapotable de dos plazas escondía un motor de seis cilindros en línea XK de 3,8 litros, alimentado por tres carburadores SU y capaz de desarrollar 265 CV. Jaguar anunciaba una velocidad máxima de 240 km/h, mientras que una prueba de la revista Motor registró 239,9 km/h. Su precio inicial era de 2.097 libras, impuestos incluidos. Las primeras unidades también tenían particularidades hoy muy valoradas por los coleccionistas, como el suelo plano y los cierres del capó que necesitaban una herramienta para abrirse. Antes de la llegada de la versión de 4,2 litros a finales de 1964, Jaguar fabricó 7.828 ejemplares descapotables con el motor de 3,8 litros.
El Ford GT40 Mk II de 1966 fue una de las grandes armas de Ford para derrotar a Ferrari en las carreras de resistencia. Esta evolución incorporaba un enorme V8 de 7,0 litros y 427 pulgadas cúbicas, preparado para competir en pruebas de larga duración. Su temporada comenzó con una actuación histórica en las 24 Horas de Daytona, donde los GT40 Mk II ocuparon las tres primeras posiciones. Meses después, en las 24 Horas de Le Mans, Bruce McLaren y Chris Amon consiguieron la victoria con un coche de Shelby American, completando otro triplete de Ford. El resultado puso fin a la racha de triunfos de Ferrari en la prueba francesa, aunque la llegada a meta y la controvertida foto final siguen formando parte de la historia de aquella carrera. Entre 1964 y 1969 se fabricaron 105 Ford GT40 de todas las versiones, pero el Mk II fue el modelo que consiguió la primera victoria de la marca en Le Mans.
El Shelby 427 S/C Cobra nació de una situación inesperada durante el proceso de homologación para competición. Shelby necesitaba completar 100 unidades del Cobra Mark III con suspensión de muelles helicoidales para competir en 1965, pero cuando llegaron los inspectores de la FIA en abril de ese año solo había 56 coches terminados. Los chasis restantes terminaron convirtiéndose en vehículos adaptados para circular por carretera. De ellos, 31 recibieron parabrisas y motores V8 FE 427 de 7,0 litros con dos carburadores de cuatro cuerpos. En configuración semicompetición, esta mecánica desarrollaba 485 CV, frente a los 425 CV de la versión convencional de calle. Con suspensión independiente mediante muelles helicoidales en las cuatro ruedas y un enfoque claramente deportivo, el S/C fue prácticamente un coche de carreras al que se le añadió lo necesario para poder utilizarlo fuera de los circuitos.
El Ford Galaxie 500 XL de 1962 demostró que una berlina de grandes dimensiones también podía ofrecer una imagen deportiva. Ford introdujo esta versión a mitad del año comercial como parte de su campaña Lively Ones, explicando que las siglas XL significaban Xtra Lively. El paquete incorporaba asientos individuales y una consola central, elementos que aportaban un ambiente más dinámico al habitáculo. Estaba disponible con carrocería coupé de dos puertas o descapotable y equipaba de serie un motor V8 de 292 pulgadas cúbicas. Sin embargo, la gama de opciones permitía elegir un potente V8 de 406 pulgadas cúbicas, con un carburador de cuatro cuerpos o tres carburadores de dos cuerpos. Ford fabricó 446.195 vehículos de la familia Galaxie en 1962, y la variante XL se convirtió en una de las propuestas más atractivas de aquella extensa gama.
El Chevrolet Camaro ZL1 de 1969 fue concebido para dominar las carreras de aceleración. El proyecto nació de la iniciativa del piloto Dick Harrell y del concesionario Fred Gibb Chevrolet, que recurrió al programa COPO 9560 de General Motors para solicitar unidades preparadas para la categoría NHRA Super Stock. Su mayor atractivo era un motor V8 427 de 7,0 litros fabricado íntegramente en aluminio. Chevrolet declaraba 430 CV brutos, aunque con modificaciones en el escape y ajustes específicos podía superar los 500 CV. Cada motor requería unas 16 horas de montaje manual en la planta de Tonawanda, en unas instalaciones especialmente cuidadas. Su coste superaba los 4.000 dólares, una cantidad superior al precio de un Camaro V8 básico. Chevrolet fabricó únicamente 69 Camaro ZL1, lo que convirtió a esta versión en una de las más exclusivas y deseadas de toda la historia del modelo.
El Porsche 901 de 1964 fue el nombre original del deportivo que terminaría convirtiéndose en el mítico 911. Porsche lo presentó en el Salón del Automóvil de Fráncfort de septiembre de 1963 como sucesor del 356 y comenzó su producción en serie un año después. Sin embargo, durante su presentación en el Salón de París de octubre de 1964 surgió un conflicto con Peugeot, que tenía registrados nombres de tres cifras con un cero en el medio. Porsche decidió cambiar la denominación y adoptar el nombre 911. Según Porsche Classic, únicamente 82 unidades llegaron a llevar oficialmente el nombre 901. Estas primeras versiones incorporaban un motor bóxer de seis cilindros y 2,0 litros, situado en la parte trasera, con 130 CV. Aunque la denominación original desapareció rápidamente, su arquitectura mecánica y su concepto siguen presentes en el 911 actual.
El Dodge Charger Daytona de 1969 fue diseñado para dominar los circuitos más rápidos de NASCAR. Su aspecto era inconfundible gracias a un frontal aerodinámico con un largo morro de chapa y un enorme alerón trasero de 58 centímetros de altura. Dodge fabricó 503 unidades durante 1969, con el motor 440 Magnum como opción estándar y el exclusivo V8 426 Hemi disponible en solo 70 ejemplares. Su momento más importante llegó el 24 de marzo de 1970, cuando Buddy Baker consiguió registrar una vuelta a 322,6 km/h en Talladega. Según el NASCAR Hall of Fame, fue la primera vez que un automóvil superó las 200 millas por hora en un circuito cerrado. Aquella marca convirtió al Daytona en uno de los grandes símbolos de la era de los coches aerodinámicos de competición.
El Mercedes-Benz 600 Pullman representó el máximo nivel de lujo y sofisticación de la marca alemana durante los años sesenta. Su producción comenzó en agosto de 1963 y continuó hasta 1981, siempre con un impresionante motor V8 M100 de 6,3 litros con inyección mecánica Bosch, capaz de desarrollar 250 CV. Uno de sus elementos más avanzados era el sistema hidráulico de alta presión, que accionaba componentes como las ventanillas, los asientos, el techo solar y el maletero. La versión Pullman de batalla larga alcanzaba los 6,24 metros de longitud. De las 2.677 unidades fabricadas de toda la familia Mercedes-Benz 600, solo 304 fueron Pullman de cuatro puertas y 124 correspondieron a versiones de seis puertas. Entre sus propietarios más destacados estuvo el dirigente yugoslavo Josip Broz Tito, que llegó a tener cuatro ejemplares Pullman de seis puertas de 1965.
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