Aunque el Honda Civic debutó en 1972, fue la generación de 1980 la que comenzó a construir buena parte de la reputación legendaria del modelo. Su fiabilidad, bajo consumo y facilidad de uso lo convirtieron rápidamente en una opción práctica para millones de conductores. Sin embargo, la llegada de las versiones Civic Si a finales de los años ochenta y principios de los noventa cambió por completo su imagen entre los aficionados al automóvil.
El Subaru Impreza WRX nació en los años noventa con una clara inspiración en el mundo de los rallys y rápidamente se convirtió en uno de los compactos deportivos más queridos por los aficionados. Su combinación de motor bóxer turboalimentado y tracción integral ofrecía un nivel de prestaciones y capacidad de tracción difícil de igualar en su categoría.
Cuando apareció en 1976, el Volkswagen Golf GTI redefinió por completo lo que podía ofrecer un compacto de uso diario. La fórmula era aparentemente sencilla, pero revolucionaria: carrocería práctica, tamaño compacto y prestaciones deportivas. El primer GTI demostró que no era necesario tener un deportivo de dos plazas para disfrutar de una conducción divertida.
El Mazda MX-5 Miata llegó en 1989 para demostrar que un deportivo no necesitaba cifras de potencia descomunales para ser divertido. Su filosofía se basaba en un peso reducido, tracción trasera y una conexión directa entre el coche y el conductor. La filosofía japonesa de Jinba Ittai, que representa la unión entre el jinete y su caballo, resume perfectamente el carácter del modelo.
Desde su lanzamiento en 1964, el Ford Mustang se convirtió en uno de los automóviles más importantes de la cultura estadounidense. Su combinación de diseño agresivo, motores potentes y un precio relativamente accesible creó el segmento de los pony cars e inspiró a numerosos competidores.
El Toyota Land Cruiser comenzó su historia en 1951 y desde entonces ha construido una reputación basada en la fiabilidad y la capacidad para enfrentarse a los terrenos más extremos. Durante décadas, ha sido utilizado como herramienta de trabajo en algunos de los lugares más remotos del planeta, donde la robustez mecánica resulta mucho más importante que el lujo.
El Porsche 911 es uno de los deportivos más reconocibles de todos los tiempos. Desde su presentación en 1964, Porsche ha evolucionado continuamente el modelo sin abandonar su característica silueta ni su configuración de motor trasero. Esa capacidad para modernizarse sin perder su identidad es una de las claves de su enorme éxito.
Desde 1953, el Chevrolet Corvette ha sido uno de los grandes representantes del deportivo estadounidense. Sus primeras generaciones, especialmente los C1 y C2, capturaron la imaginación de los aficionados con sus diseños espectaculares y sus prestaciones. Con el paso del tiempo, el modelo fue incorporando nuevas tecnologías sin renunciar a su carácter de deportivo de altas prestaciones.
El BMW Serie 3 redefinió el concepto de berlina compacta de lujo desde su lanzamiento en 1975. Su combinación de confort, tecnología y comportamiento deportivo lo convirtió rápidamente en una referencia para el resto de fabricantes. La generación E30, especialmente en su versión M3, es considerada por muchos aficionados como uno de los mejores deportivos de cuatro puertas jamás fabricados.
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