El Honda Civic de principios de los 2000 sufrió problemas similares de transmisión, algo poco habitual en un modelo famoso por su resistencia. Estas fallas colocaron a estas versiones entre las más criticadas del compacto japonés.
El rediseño del Honda Civic 2016 sorprendió negativamente a muchos compradores. Problemas reportados por propietarios y fallos propios de una nueva generación hicieron que no estuviera a la altura de la reputación habitual del modelo.
Los Honda CR-V equipados con motor 1.5 turbo en estos años quedaron marcados por el conocido problema de mezcla de combustible con aceite. Esta situación generó preocupación entre propietarios y afectó la confianza en el SUV.
El Honda Accord 1.5T sufrió la misma controversia mecánica que el CR-V. En un modelo históricamente considerado una compra inteligente, este fallo tuvo un impacto aún mayor en percepción y valor de reventa.
El Honda Civic 1.5T también quedó vinculado al problema de dilución de aceite. Aunque no todas las unidades presentan fallos graves, la sola asociación afectó su reputación de coche simple y fiable.
No todos los problemas fueron mecánicos. Los Honda Civic de 2006 a 2008 destacaron negativamente por fallos de pintura y desgaste prematuro de carrocería, haciendo que envejecieran visualmente peor de lo esperado.
El Honda Insight de estos años nunca logró conectar del todo con el público. Su propuesta híbrida parecía menos atractiva frente a rivales y terminó siendo visto como un modelo de compromiso más que una compra deseable.
Los Honda Accord V6 de 2003 y 2004 son recordados por graves problemas de transmisión automática. Aunque mantenían el prestigio del modelo, estas averías costosas afectaron su fiabilidad y dañaron la experiencia de propiedad.
El Honda Crosstour intentó mezclar SUV y berlina, pero su diseño peculiar y falta de identidad clara provocaron que pareciera anticuado casi desde su lanzamiento, perjudicando su imagen y demanda.