Diseñado por Giorgetto Giugiaro para Italdesign, el Porsche Tapiro Concept sorprendió por su espectacular carrocería en forma de cuña, sus puertas de ala de gaviota y una silueta que parecía llegada directamente del futuro. Nunca estuvo pensado para la producción en serie y, tras sufrir un incendio años después, pasó a formar parte del museo de Italdesign, donde sigue siendo una de las piezas más singulares de la historia de Porsche.
Inspirado en la experiencia de Porsche en competición sobre tierra, el 911 Vision Safari transformó el mítico deportivo en un auténtico coche de rally. Contaba con mayor altura libre al suelo, neumáticos todoterreno, suspensión reforzada y una completa preparación para afrontar pruebas de resistencia. Aunque nunca llegó a fabricarse, anticipó el creciente interés por los deportivos preparados para salir del asfalto.
Antes de convertirse en uno de los superdeportivos más avanzados de los años ochenta, el Porsche 959 comenzó su desarrollo con el Gruppe B Studie. Concebido para competir en el Mundial de Rallyes, equipaba un motor bóxer de seis cilindros biturbo con 450 CV, tracción integral y una tecnología que marcaría un antes y un después en la industria del automóvil.
Entre todos los prototipos desarrollados por la marca, pocos resultan tan sorprendentes como la Vision Race Service. Se trata de una futurista furgoneta eléctrica inspirada en los históricos vehículos de asistencia de competición de Porsche, con conducción autónoma, seis plazas y un diseño que demuestra que incluso un vehículo comercial puede transmitir deportividad.
Mucho antes de que aparecieran el Panamera o el Taycan, Porsche estudió la posibilidad de lanzar una berlina basada en el 928. El proyecto H50 alargaba la carrocería para incorporar cuatro puertas y un habitáculo mucho más amplio, aunque finalmente fue descartado porque la estructura perdía rigidez y no cumplía los estándares de la marca.
El 904 V2 Living Legend fue uno de los ejercicios de diseño más curiosos de Porsche. Construido sobre la base tecnológica del Volkswagen XL1, utilizaba un motor bicilíndrico Ducati de 1,2 litros y 200 CV, apostando por un peso extremadamente reducido en lugar de una potencia descomunal. Su espectacular diseño lo convirtió en uno de los concept cars más llamativos de la última década.
A principios de los años noventa, Porsche ya trabajaba en una berlina de altas prestaciones capaz de competir con modelos como el BMW M5. El Porsche 989 presentaba una carrocería de cuatro puertas completamente nueva y un motor V8 desarrollado específicamente para el proyecto. Los elevados costes de producción obligaron a cancelar el programa, aunque muchas de sus ideas terminarían influyendo en el futuro Panamera.
Basado en el exitoso 919 Hybrid vencedor de las 24 Horas de Le Mans, el Porsche 919 Street pretendía trasladar la tecnología de competición al uso diario. Este espectacular prototipo híbrido desarrollaba alrededor de 900 CV, combinando un avanzado sistema electrificado con un motor de altas prestaciones. Su complejidad mecánica hizo imposible su homologación para carretera, quedando únicamente como un impresionante ejercicio de diseño.
Creado como regalo para Ferry Porsche, el Panamericana reinterpretó el clásico 911 con una carrocería elevada, neumáticos todoterreno y un diseño rompedor que desafiaba todos los cánones de la firma alemana. Basado en un 964 Cabriolet y equipado con un motor bóxer de 250 CV, este prototipo sirvió además como fuente de inspiración para futuros modelos de producción, convirtiéndose en una de las creaciones más originales de la historia de Porsche.
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