La primera clave para entender cuánto podría subir un JAC es que la marca ensambla sus vehículos en México desde 2017, concretamente en Ciudad Sahagún, Hidalgo, mediante un sistema SKD (Semi-Knocked Down). Esta particularidad permite que JAC quede al margen del arancel de hasta 50% aplicado desde el 1 de enero de 2026 a determinados vehículos importados desde países sin tratado comercial con México.
Por eso, hablar de una subida automática del 50% para los JAC vendidos en México sería incorrecto. La producción local cambia completamente el escenario frente a una marca que importa el vehículo terminado directamente desde China.
Incluso para los vehículos que sí están sujetos al nuevo impuesto, un arancel del 50% no se traduce automáticamente en un aumento del 50% del precio al consumidor. El impuesto se aplica sobre la importación y las marcas pueden absorber una parte del coste, modificar márgenes, utilizar inventario previo o trasladar solamente una fracción al precio final.
La AMDA anticipó precisamente que el impacto sobre los precios de los vehículos importados desde China sería gradual, debido a los inventarios introducidos antes de la entrada en vigor de las nuevas tarifas.
En el caso de JAC, el efecto directo es todavía menor porque sus modelos comercializados bajo el esquema de producción mexicana no soportan ese mismo arancel de importación sobre el vehículo terminado.
La estrategia de JAC no se limita a evitar el impacto inmediato del arancel. La compañía ha invertido alrededor de 3.000 millones de pesos en su complejo de Ciudad Sahagún, cuya capacidad productiva llegó hasta 60.000 unidades anuales. La planta comenzó con una producción cercana a 1.000 vehículos y actualmente emplea alrededor de 900 personas, según información publicada por Expansión.
Esto permite a JAC utilizar la producción mexicana como una herramienta para mantener precios competitivos mientras sus rivales tienen que analizar cómo repercutir el incremento de los costes de importación.
El JAC 2 es uno de los ejemplos más claros. La propia marca publicó para 2026 un precio desde 312.000 pesos para la versión Smart MT, mientras que la Smart CVT aparece desde 342.000 pesos.
Estos precios no deben interpretarse como una tarifa futura ni como una garantía de que permanecerán congelados durante todo 2026. Pero sí muestran que el nuevo arancel chino no ha provocado una subida automática del 50% en el precio del JAC 2.
Si se aplicara hipotéticamente un 50% sobre el precio de venta —algo que no corresponde al mecanismo real del arancel—, el modelo de 312.000 pesos pasaría a 468.000 pesos. Ese cálculo es únicamente ilustrativo y no representa un precio anunciado por JAC.
El JAC 4 representa otro caso importante. El catálogo actualizado de JAC muestra versiones con precios desde aproximadamente 358.000-369.000 pesos, dependiendo de la versión y promoción vigente. Además, el modelo es ensamblado en Ciudad Sahagún, Hidalgo.
Por tanto, el comprador mexicano no debería esperar que el JAC 4 pase automáticamente de unos 369.000 pesos a más de 550.000 pesos simplemente por el nuevo arancel. No existe una subida del 50% anunciada para este modelo por ese motivo.
Sí pueden producirse cambios de precio por inflación, equipamiento, promociones, costes logísticos, tipo de cambio o actualización del año-modelo.
El catálogo mexicano de JAC incluye modelos eléctricos como el E10X y el E30X, además de vehículos híbridos enchufables. Actualmente, el E10X aparece desde unos 371.000 pesos, mientras que el E30X parte de alrededor de 515.000 pesos en el catálogo consultado.
Aquí también es importante diferenciar entre origen de la marca y origen del vehículo. JAC es una compañía de origen chino, pero los vehículos que se ensamblan en México no reciben automáticamente el mismo tratamiento que un automóvil terminado importado desde China. Esa diferencia es precisamente la que ha colocado a JAC en una posición particular frente a sus competidores.
La respuesta más precisa para el comprador mexicano es que JAC no tiene que subir sus precios un 50% por el nuevo arancel. La marca cuenta con producción y ensamblaje en México, una circunstancia que le permite quedar fuera del impacto directo que afecta a los vehículos terminados importados desde China.
Eso no significa que sus precios estén congelados. JAC puede modificar tarifas por costes de producción, componentes importados, logística, inflación, promociones, equipamiento o cambios de año-modelo. De hecho, la compañía registró 24.445 unidades vendidas durante 2025 y continúa utilizando su producción nacional como parte fundamental de su estrategia en México.
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