El Ferrari Amalfi 2026 toma el relevo del Roma Coupé con una propuesta que mantiene el concepto de gran turismo delantero, pero introduce importantes mejoras en rendimiento, tecnología y habitabilidad. Su precio parte de 503.261 dólares australianos antes de impuestos y gastos de matriculación, mientras que una unidad equipada puede superar fácilmente los 600.000 dólares. Con ello, Ferrari busca enfrentarse a modelos como el Porsche 911 Turbo S y el Aston Martin Vantage S sin renunciar a una personalidad propia.
El corazón del Ferrari Amalfi es un V8 biturbo de 3,9 litros perteneciente a la familia F154, capaz de desarrollar 471 kW, equivalentes a 640 CV, y 760 Nm de par máximo. La potencia llega al eje trasero mediante una transmisión automática de doble embrague y ocho velocidades, permitiendo acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 320 km/h. Además, el motor gira hasta las 7.600 rpm y recibe importantes modificaciones para mejorar su respuesta y eficiencia.
El Ferrari Amalfi declara un peso en seco de apenas 1.470 kg con determinados elementos ligeros, una cifra especialmente interesante en una época en la que muchos deportivos modernos han aumentado considerablemente su masa. Esta ligereza ayuda a mejorar la agilidad y permite que la suspensión pueda ofrecer un mayor equilibrio entre comodidad y comportamiento deportivo. Ferrari también incorpora soluciones derivadas de modelos como el 296 GTB y el 12Cilindri para mejorar el control del vehículo.
El diseño del Amalfi conserva la elegancia del Roma, pero adopta una imagen más moderna y musculosa. La carrocería mide 4,66 metros de longitud, 1,974 metros de anchura y 1,301 metros de altura, mientras que el frontal incorpora conductos destinados a optimizar la refrigeración y la aerodinámica. En la parte trasera destaca un alerón activo con diferentes posiciones que puede generar hasta 110 kg de carga aerodinámica sobre el eje trasero a 250 km/h cuando se selecciona el modo de máxima carga.
Uno de los cambios más importantes del habitáculo está en el volante, donde Ferrari abandona los controles táctiles más polémicos de modelos recientes para recuperar botones físicos. El conductor dispone de un cuadro digital de 15,6 pulgadas, una pantalla central de 10,25 pulgadas y una tercera pantalla opcional de 8,8 pulgadas para el acompañante. El sistema también ofrece Apple CarPlay y Android Auto, mientras que el diseño interior mantiene una configuración de doble puesto de conducción orientada a conductor y acompañante.
El Amalfi busca diferenciarse de otros superdeportivos por su sorprendente capacidad para el uso cotidiano. El maletero ofrece 273 litros de capacidad, suficiente para transportar dos maletas de cabina, mientras que sus pequeñas plazas traseras pueden utilizarse para equipaje adicional o trayectos cortos. También puede incorporar asientos ventilados y con masaje, una característica especialmente interesante para realizar viajes largos en condiciones de mayor confort.
La conducción es uno de los grandes argumentos del Ferrari Amalfi, especialmente gracias a su combinación de bajo peso, suspensión adaptativa y sistemas electrónicos derivados de modelos más radicales de la marca. La dirección ofrece una respuesta rápida pero progresiva, mientras que el sistema de frenos y el control electrónico del deslizamiento permiten aprovechar los 640 CV sin convertir al coche en una máquina difícil de conducir. El resultado es un deportivo capaz de comportarse con suavidad en carretera abierta y transformarse rápidamente cuando aparecen curvas.
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