Ford observa con atención la expansión internacional de los fabricantes chinos, que ya compiten en diferentes mercados con vehículos de combustión, híbridos enchufables y eléctricos. En México, las marcas chinas alcanzaron el 17% de las ventas de coches nuevos durante el primer semestre de 2026, frente al 14% registrado un año antes. Sus matriculaciones pasaron de 107.712 a 137.525 unidades pese a la entrada en vigor de un arancel mexicano del 50% para vehículos importados desde China y otros países asiáticos. Para Ford, esta evolución demuestra que la competencia china no depende exclusivamente de su entrada en el mercado estadounidense.
Los fabricantes chinos se encuentran actualmente con importantes obstáculos para vender eléctricos directamente en Estados Unidos. Los vehículos eléctricos procedentes de China están sujetos a un arancel del 100% bajo las medidas de la Sección 301, lo que incrementa considerablemente su precio final. A ello se suman las nuevas normas estadounidenses relacionadas con la seguridad de los vehículos conectados, que desde el año modelo 2027 restringen determinados componentes y software vinculados con empresas de China y Rusia. Ford, sin embargo, prepara su estrategia pensando en un escenario en el que las condiciones comerciales, tecnológicas o políticas puedan cambiar.
La respuesta de Ford pasa por la Universal Electric Vehicle Platform, una arquitectura completamente nueva destinada a servir como base para varios modelos eléctricos asequibles. El objetivo no consiste simplemente en fabricar versiones más baratas de los actuales vehículos eléctricos de la marca, sino en replantear desde cero elementos como la batería, el cableado, la electrónica, el peso y el proceso de fabricación. La plataforma también contempla actualizaciones de software mediante conexión inalámbrica y una utilización más eficiente de la energía. Ford busca eliminar complejidad para conseguir eléctricos competitivos en precio sin renunciar a la tecnología.
El primer vehículo anunciado sobre esta arquitectura será el Ford Fathom, un pick-up eléctrico de tamaño medio y cuatro puertas. La compañía había adelantado un precio inicial cercano a los 30.000 dólares, pero la información publicada el 6 de agosto sitúa ahora su tarifa de partida en 28.350 dólares, con la llegada a los clientes prevista para 2027. El modelo permitirá a Ford entrar con una propuesta eléctrica más accesible en uno de los segmentos donde la marca cuenta con una enorme experiencia. El precio anunciado corresponde a la versión de acceso y podrá aumentar según el acabado, equipamiento, gastos de destino, incentivos y condiciones comerciales.
Ford no solo está desarrollando una nueva plataforma, sino también un sistema de producción diferente para reducir los costes industriales. El Universal EV Production System permite fabricar determinadas secciones del vehículo en paralelo antes de unirlas durante el montaje final. La compañía asegura que utilizará un 20% menos de piezas y un 25% menos de elementos de fijación que un vehículo convencional, mientras que el proceso requerirá un 40% menos de estaciones de trabajo. Ford calcula además que el tiempo total de ensamblaje será un 15% inferior al de los modelos fabricados anteriormente en Louisville. Estas cifras son especialmente importantes en un mercado donde el coste de fabricación determina buena parte del precio final.
La batería representa aproximadamente el 40% del coste total de un vehículo eléctrico, según las estimaciones de Ford, por lo que reducir su tamaño puede tener un impacto decisivo en el precio. En lugar de recurrir a paquetes de gran capacidad, los ingenieros están trabajando en la aerodinámica, el peso, los motores, la gestión térmica y la eficiencia energética para conseguir una autonomía competitiva con una batería hasta un tercio más pequeña que la de algunos rivales comparables. El primer pick-up utilizará celdas de litio-ferrofosfato (LFP), una química generalmente más económica y con una elevada durabilidad. Ford pretende fabricar estas celdas prismáticas en Michigan.
La estrategia de eléctricos asequibles cuenta con un respaldo industrial considerable. Ford ha comprometido aproximadamente 5.000 millones de dólares para desarrollar el nuevo pick-up, adaptar sus instalaciones y producir las baterías necesarias. La inversión afecta principalmente a la planta de Louisville, en Kentucky, donde se fabricará el Fathom, y a BlueOval Battery Park, en Michigan, donde se producirán las celdas LFP. La compañía calcula que el proyecto permitirá crear o garantizar cerca de 4.000 puestos de trabajo entre ambas instalaciones. De este modo, el Fathom deja de ser simplemente un proyecto sobre el papel y se convierte en una apuesta industrial de gran escala.
Bill Ford, presidente ejecutivo de Ford, ha dejado clara la posición de la compañía frente al avance de los fabricantes chinos. Durante un evento de Axios, aseguró que Ford debe competir «cara a cara con China» y no puede asumir que las marcas chinas permanecerán fuera de Estados Unidos para siempre. La estrategia plantea una respuesta que va más allá de los aranceles y las restricciones comerciales: vehículos eléctricos más baratos, fábricas más eficientes y una estructura productiva capaz de soportar una mayor presión sobre los precios. Para Ford, si las barreras comerciales cambian en el futuro, la mejor defensa será contar con productos capaces de competir por tecnología, precio y eficiencia.
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