El Jeep Grand Cherokee de los años 2017 a 2019 cerró la lista con un problema crítico en el enfriador del sistema de recirculación de gases (EGR). Este componente defectuoso podía provocar fugas de refrigerante y, en consecuencia, incendios en el motor. Un riesgo elevado que obligó a Stellantis a emitir retiros preventivos.
Incluso marcas reconocidas por su meticulosa calidad como Lexus han tenido tropiezos. El Lexus LX 570 de 2018 y 2019 fue llamado a revisión por un sensor de tensión de cinturón defectuoso que podía generar un cortocircuito. El riesgo de incendio llevó a la compañía a intervenir con urgencia para proteger a sus clientes.
El Range Rover de 2014 a 2016 también protagonizó un retiro de seguridad. En este caso, el origen estaba en una fuga en la manguera del sistema de vacío de frenos, lo que podía derivar en un cortocircuito eléctrico. Si la situación no se atendía a tiempo, el resultado podía ser un incendio en el vehículo.
Entre 2016 y 2018, el Mercedes-Benz GLE presentó un problema en el sellado del compartimento del motor. Si la junta fallaba, podía originar un sobrecalentamiento y eventualmente un incendio. Una situación delicada para un SUV de alta gama que presume de fiabilidad y lujo, pero que mostró una vulnerabilidad inesperada.
El Ford Expedition 2020 fue retirado del mercado por un fallo en la bomba de combustible de alta presión. Esta podía agrietarse y provocar fugas de gasolina, aumentando drásticamente la posibilidad de incendio. Ford reaccionó rápido con un retiro oficial, pero sigue siendo un recordatorio de la importancia de atender los avisos de seguridad.
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