El Audi R8 supuso una auténtica revolución para la marca de los cuatro aros. Inspirado en los prototipos ganadores de las 24 Horas de Le Mans, debutó en 2006 con un motor V8 atmosférico de 4,2 litros y 414 caballos. Más adelante recibió el espectacular V10 de 5,2 litros derivado de Lamborghini, convirtiéndose en uno de los superdeportivos más completos de su generación. Su combinación de prestaciones, facilidad de conducción y fiabilidad le permitió competir frente a Ferrari y Porsche con argumentos propios.
Creado por el ingeniero argentino Horacio Pagani, el Zonda se convirtió rápidamente en uno de los coches más espectaculares del mundo. Presentado inicialmente en 1999, utilizaba motores V12 suministrados por Mercedes-AMG y una avanzada construcción en fibra de carbono. A lo largo de los años evolucionó en numerosas versiones cada vez más extremas, culminando con el impresionante Zonda Revolucion de 800 caballos, una máquina desarrollada prácticamente para circuito y considerada hoy una pieza de colección irrepetible.
El Spyker C8 Spyder es uno de los deportivos más raros producidos durante los años 2000. La firma neerlandesa recuperó una histórica marca desaparecida décadas antes y lanzó este roadster con motor Audi V8 biturbo de 525 caballos. Su interior destacaba por una calidad artesanal extraordinaria y por detalles únicos, como el sistema de cambio manual con varillaje visible. Con apenas 121 unidades fabricadas, sigue siendo uno de los superdeportivos más exclusivos de toda la década.
Cuando llegó al mercado en 2008, el Nissan GT-R R35 sorprendió a la industria por ofrecer prestaciones de nivel Ferrari a un precio considerablemente inferior. Su motor V6 biturbo ensamblado a mano desarrollaba 473 caballos y permitía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,6 segundos. Aunque su diseño era menos llamativo que el de otros exóticos europeos, sus capacidades dinámicas lo convirtieron rápidamente en una referencia mundial y en uno de los modelos más admirados por los entusiastas.
Mientras marcas como Bugatti acaparaban titulares, SSC North America desarrollaba uno de los coches más rápidos jamás construidos. El Ultimate Aero logró establecer en 2007 un récord mundial de velocidad para vehículos de producción al alcanzar más de 412 km/h. Equipado con un motor V8 capaz de superar los 1.000 caballos, este superdeportivo estadounidense demostró que una pequeña compañía podía competir contra gigantes de la industria utilizando ingeniería de primer nivel y una enorme ambición.
Inspirado en el mítico GT40 que dominó las 24 Horas de Le Mans durante la década de 1960, el Ford GT regresó en 2004 como uno de los superdeportivos más impactantes del nuevo milenio. Su motor V8 sobrealimentado de 5,4 litros desarrollaba 550 caballos y le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos. A pesar de proceder de un fabricante conocido por vehículos mucho más convencionales, el GT demostró que Ford podía construir un auténtico superdeportivo capaz de rivalizar con los mejores del mundo.
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