El Toyota Celica GT tomó como base la plataforma del Carina para crear un atractivo coupé de inspiración deportiva. Su diseño, influenciado por los muscle cars estadounidenses, conquistó rápidamente al público, especialmente en Estados Unidos. Además de su éxito comercial, con más de 750.000 unidades vendidas en siete años, también destacó en competición gracias a sus motores de alto régimen de giro, especialmente en las versiones equipadas con el propulsor 2.0 litros.
Con el Mazda Cosmo 110S, la firma japonesa demostró su capacidad para innovar. Fue el primer coche de producción equipado con un motor rotativo Wankel de doble rotor, una tecnología que acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de Mazda. Su motor desarrollaba 110 CV, aunque su mantenimiento era complejo y la fiabilidad todavía debía mejorar. Su exclusividad queda reflejada en las 1.176 unidades producidas.
El Subaru 360 fue el primer gran éxito comercial de la marca y el modelo que inició su historia en el mundo del automóvil. Equipado con un motor bicilíndrico de 356 cc y dos tiempos, destacaba por su bajo consumo y soluciones muy avanzadas para la época, como la suspensión independiente en las cuatro ruedas y un techo de fibra de vidrio para reducir el peso. Entre 1958 y 1971 se fabricaron cerca de 392.000 unidades, convirtiéndose en un auténtico icono en Japón.
El Datsun Sports Fairlady fue el primer deportivo de la marca que logró un importante éxito internacional. Su elegante diseño rivalizaba con el del MGB Roadster, especialmente en el mercado estadounidense. Tras montar motores de 1.5 y 1.6 litros, alcanzó su mejor versión con un propulsor 2.0 de 137 CV, ofreciendo unas prestaciones muy superiores a las de muchos deportivos británicos de la época y sentando las bases del futuro Datsun 240Z.
El Honda S800 trasladó la experiencia de la marca en el mundo de las motocicletas a un deportivo ligero y muy divertido. Su motor de cuatro cilindros y 791 cc era capaz de girar hasta las 8.000 rpm, desarrollando 71 CV con una fiabilidad extraordinaria. Disponible como coupé y roadster, destacó por su carácter deportivo, aunque las restricciones de emisiones en Estados Unidos limitaron su expansión internacional y solo se fabricaron 11.536 unidades.
El Toyota 2000GT supuso un antes y un después para la marca japonesa. Equipado con un refinado motor de seis cilindros en línea de 2.0 litros desarrollado junto a Yamaha, ofrecía unas prestaciones y un comportamiento a la altura de los mejores deportivos europeos. Además, ganó fama internacional tras aparecer en la película de James Bond Solo se vive dos veces. Su producción fue muy limitada, con apenas 337 ejemplares, convirtiéndolo en uno de los clásicos japoneses más codiciados.
El Datsun 240Z llegó en el momento perfecto para ocupar el espacio que dejaban los deportivos europeos más asequibles. Su motor de seis cilindros en línea y 2.4 litros, unido a un diseño elegante y unas excelentes prestaciones, lo convirtieron en un éxito mundial. Durante sus cinco años de producción se fabricaron más de 150.000 unidades, iniciando una saga que superó posteriormente los 600.000 vehículos y se convirtió en una de las familias de deportivos más exitosas de la historia.
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