El Yangwang U9 Xtreme se ha convertido en el coche más rápido del mundo tras alcanzar 496,22 km/h, una cifra que lo coloca por encima de los grandes nombres de la industria. Este hiperdeportivo eléctrico chino desarrolla alrededor de 3.000 CV y logró su récord en el circuito de pruebas ATP Automotive Testing Papenburg, en Alemania. Su producción estará limitada a apenas 30 unidades y la marca también trabaja en una vuelta rápida al Nürburgring. El registro de 6:59.157 demuestra su enorme potencial, aunque todavía queda lejos de los 6:44.848 conseguidos por el Porsche 911 GT3 RS de generación 992.
El Bugatti Chiron Super Sport 300 fue el primer coche de producción capaz de superar oficialmente las 300 mph, al alcanzar 490,48 km/h en una prueba realizada en las instalaciones de la marca. Su protagonista mecánico es un gigantesco W16 de 8,0 litros con cuatro turbocompresores, capaz de desarrollar 1.578 CV y más de 1.600 Nm de par. Sin embargo, los clientes no pueden disfrutar de toda esa velocidad: las unidades destinadas a carretera están limitadas electrónicamente a 440 km/h. Con un precio de partida de unos 3,5 millones de dólares, sigue siendo una de las máquinas más extremas jamás creadas por Bugatti.
El SSC Tuatara alcanza oficialmente 475 km/h, aunque su historia está marcada por una polémica prueba de velocidad que inicialmente fue presentada con cifras muy superiores. SSC reconoció posteriormente que aquella medición no había alcanzado los valores anunciados. La compañía volvió a intentarlo y registró 295 mph, equivalentes a 475 km/h, en las instalaciones Johnny Bohmer Proving Grounds del Kennedy Space Center. Su motor V8 biturbo y su capacidad para seguir acelerando al final de la pista demostraron que el Tuatara todavía tiene potencial para intentar acercarse nuevamente a la barrera de los 500 km/h.
El Yangwang U9 Track Edition alcanzó 472,41 km/h, convirtiéndose en uno de los coches eléctricos más rápidos jamás registrados. Este hiperdeportivo de BYD emplea cuatro motores eléctricos y desarrolla cerca de 3.000 CV, mientras que su sistema eléctrico de 1.200 voltios permite utilizar motores capaces de girar hasta 30.000 rpm. La tecnología e4 controla individualmente el par de cada propulsor hasta 100 veces por segundo y trabaja junto al sistema DiSus-X para mantener el vehículo pegado al asfalto. Con esta tecnología, China demuestra que la velocidad máxima ya no pertenece exclusivamente a los fabricantes europeos.
El Koenigsegg Agera RS alcanzó una velocidad media de 446,97 km/h, convirtiéndose en uno de los modelos más rápidos que la firma sueca ha probado oficialmente. Bajo su carrocería trabaja un V8 biturbo de 5,0 litros con 1.176 CV y 1.280 Nm, una combinación que le permite ofrecer unas prestaciones extraordinarias. El sucesor conceptual, el Jesko Absolut, promete una velocidad teórica todavía mayor, pero su cifra máxima aún no ha sido demostrada en una prueba oficial de velocidad. Por eso, el Agera RS continúa siendo una referencia histórica dentro de Koenigsegg.
El Bugatti Tourbillon puede alcanzar 445 km/h utilizando la denominada Speed Key, convirtiéndose en el coche más rápido que los clientes de Bugatti pueden utilizar dentro de las especificaciones anunciadas. Su mecánica rompe con el pasado al abandonar el W16 de cuatro turbos del Chiron para incorporar un V16 atmosférico de 8,3 litros acompañado por un sistema híbrido. La potencia total llega hasta los 1.800 CV y permite acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,0 segundos. Su precio de partida ronda los cuatro millones de dólares, situándolo además entre los automóviles de producción más exclusivos del planeta.
El Hennessey Venom F5 alcanza 437 km/h en una prueba registrada en 2022 y continúa formando parte de la batalla por superar la barrera de las 300 mph. Su corazón es un V8 biturbo de 6,6 litros que desarrolla 1.817 CV, una cifra que explica su extraordinaria relación entre potencia y peso. La compañía estadounidense ha buscado durante años una pista suficientemente larga para llevar el modelo al límite y demostrar todo su potencial. Su filosofía es clara: combinar una carrocería extremadamente ligera con una enorme potencia para convertirse en uno de los hiperdeportivos más radicales de la actualidad.
El Hennessey Venom GT alcanzó 435,31 km/h y nació de una idea tan sencilla como extrema: colocar un enorme motor de altas prestaciones en un chasis ligero derivado del Lotus Exige. El resultado fue un deportivo de motor central diseñado para aprovechar al máximo la tracción del eje trasero y conseguir una relación peso-potencia extraordinaria. El 14 de febrero de 2014 logró una velocidad máxima de 270,49 mph en la pista de aterrizaje del transbordador espacial del Kennedy Space Center, estableciendo entonces un récord para deportivos de dos plazas. Incluso podía equiparse con un sistema de sonido diseñado por Steven Tyler, vocalista de Aerosmith, como toque extravagante para una máquina ya de por sí excepcional.
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